Los hombres de Sergi Guilló en la SD Huesca: raíces aragonesas y juventud
La SD Huesca ya tiene grupo de trabajo para liderar el proyecto de Sergi Guilló. El joven entrenador ya ha llegado a la capital altoaragonesa y se ha puesto a trabajar de la mano de Ángel Martín González para conformar una plantilla de su gusto, con la que poder plasmar sus ideas y establecer un modelo que combine su trabajo previo en Orihuela y Mérida. Pero Guilló no viene solo. El técnico llega acompañado de dos hombres de su máxima confianza, con los que ya había coincidido previamente.
Su mano derecha volverá a ser Dani Soler, con el que ya ha compartido experiencias desde su etapa en Elche, donde dirigieron al Juvenil A. También le ha acompañado durante sus dos temporadas como primer entrenador en Orihuela y Mérida, llevando un peso importante en la preparación de las tareas y el establecimiento del modelo de juego. A ellos se une Pello Alkain, preparador físico con el que coincidieron en el Real Murcia.
Del club seguirán las personas vinculadas al anterior cuerpo técnico, que ya trabajaron junto a Antonio Hidalgo. Carlos Calvo, hasta ahora el preparador físico principal, trabajará de la mano de Pello en estas labores. Por lo tanto, el Huesca contará con dos personas dedicadas a la preparación física de forma directa. Adrián Mallén continuará siendo el entrenador de porteros, mientras que Adrián Sipán seguirá siendo el analista. Ambos son profesionales que compaginan su trabajo en el Huesca con la formación de nuevos entrenadores en la escuela de la Real Federación Aragonesa de Fútbol tanto en el curso de entrenador de porteros como el curso de analista. Junto a todos ellos también seguirá Pedro Barrio en sus funciones de readaptador con aquellos futbolistas que sufren lesiones y tienen que regresar a la dinámica del grupo.
De esta forma queda organizado un cuerpo técnico que sigue manteniendo las raíces aragonesas y los vínculos de aquellas personas que han trabajado en las buenas temporadas de la historia reciente de la SD Huesca. A ellos se unirá un trío joven, sin experiencia en el fútbol profesional, pero que ha ido escalando hasta la Segunda División gracias a su buen hacer. Del trabajo de todos ellos dependerá el devenir de un Huesca que sigue preparando un proyecto con el que alcanzar nuevamente los 50 puntos y, por qué no, volver a soñar como esta última temporada con algo más que una salvación.

