Opinión | Entornos de trabajo psicosociales saludables; por Ana Serrano

Con la Revolución Industrial y la especialización, el absentismo cobró un impacto mayo y la no asistencia de un trabajador hoy, supone una pérdida de valor mucho más difícil de reemplazar que en épocas anteriores.

Estamos en 2026, un año de celebración y reflexión. Se cumplen 30 años de nuestra Ley de Prevención de Riesgos Laborales y, bajo el lema "Garanticemos un entorno de trabajo psicosocial saludable", España se vuelca en el Año de la Seguridad y Salud en el Trabajo.

Como profesional que vive el día a día de las empresas, os digo con total sinceridad: la prevención ya no va solo de evitar que alguien se caiga de un andamio; va de que nadie se rompa por dentro mientras intenta dar lo mejor de sí en su puesto.

Una mirada al pasado: del papiro al presente

El trabajo humano siempre se ha caracterizado por su organización y tecnificación. Ya desde el Neolítico, las escenas de caza reflejaban la necesidad del trabajo en grupo para alcanzar el éxito.

Es fascinante observar cómo en el antiguo Egipto, los trabajadores que construyeron las pirámides no eran esclavos, sino grupos organizados de 40 a 60 personas dirigidos por un capataz y supervisados por un escriba.

Aquel escriba ya anotaba en los "papiros de la contabilidad" la marcha de las obras y, curiosamente, las ausencias de los trabajadores con sus respectivos motivos. 

Con la Revolución Industrial y la especialización, el absentismo cobró un impacto mayo y la no asistencia de un trabajador hoy, supone una pérdida de valor mucho más difícil de reemplazar que en épocas anteriores.

La factura del 2025: ¿Por qué nos cuesta tanto?

No podemos hablar de futuro sin mirar los datos que nos ha dejado el cierre de 2025.

Según la Encuesta Trimestral de Coste Laboral (ETCL) del INE, el coste laboral total por trabajador y mes ha escalado hasta los 3.382,48 euros, lo que supone un incremento interanual del 3,8%. A esto se suma que las cotizaciones obligatorias crecieron un 4,5%, elevando la presión sobre nuestras empresas.

Mirando hacia atrás para entender nuestro presente. Al cierre de 2025, la situación se volvió crítica: el absentismo alcanzó un máximo del 7,1% de las horas pactadas, afectando diariamente a casi 1,6 millones de empleados.

Las bajas por Incapacidad Temporal (IT) representan la inmensa mayoría de este problema, suponiendo la pérdida del 5,5% de las horas totales de trabajo.

Estamos hablando de más de 377 millones de jornadas perdidas al año, una cifra que impacta directamente en:

• Reducción de la eficiencia y disminución de la rentabilidad.

• Sobrecarga para los compañeros que asumen las tareas de quien falta, generando un efecto dominó de agotamiento.

• Retrasos en proyectos y entregas, afectando la confianza de los clientes.

ABC para directivos: Ejemplos prácticos en este mundo cambiante.

En un entorno en el que actualmente vivimos, gestionar la salud mental no es una opción, es una ventaja competitiva. Y para dar un poco de aliento y esperanza, aquí te dejo 5 claves concretas para empezar mañana mismo a liderar esta transformación:

1. Transformación digital saludable: La tecnificación debe facilitar el trabajo, no aumentar el estrés. Al introducir nuevas herramientas, recordad que el objetivo es adaptar el trabajo a la persona.

2. Diagnóstico real: No existen recetas mágicas ni soluciones a corto plazo. Lo que funciona es realizar un diagnóstico cuantitativo y cualitativo para conocer qué interesa, ilusiona y preocupa a vuestro equipo.

3. Gestión de crisis desde el bienestar: La salud es el estado de bienestar físico, mental y social completo. Ante una crisis, el apoyo social y la flexibilidad son las mejores herramientas´ para prevenir el estrés y el absentismo. 

4. Medidas Adaptadas: Huye del "café para todos". Implantad medidas específicas basadas en los resultados de vuestro diagnóstico para cuidar la salud emocional de cada persona. Haz un “traje a medida” de tu organización.

5. Datos con propósito: Mide los resultados a modo de termómetro y desde el cuidado proactivo, ese que nos permite ajustar el rumbo antes de que el talento se agote. Medir para prevenir, no para lamentar, es lo que diferencia a una empresa reactiva de una organización saludable.

Entender que la seguridad es un derecho y el trabajo un eje central del ser humano nos obliga a evolucionar. Si el trabajo se desarrolla en condiciones ideales, se convierte en una fuente de autorrealización.

Por eso, mi consejo es claro: contad con un prevencionista. Estamos aquí precisamente para eso, para ayudaros a transformar estas cifras en bienestar y para garantizar que vuestra organización sea, ante todo, un lugar donde las personas puedan crecer sin romperse.

Garantizar un entorno saludable es el único camino hacia trabajadores realizados y organizaciones rentables. Hablemos; estamos aquí para ayudarte.

*Ana Serrano Soriano

Comentarios