El desafío de la vivienda en La Almunia: "Hay que simplificar la burocracia"

El municipio zaragozano sufre una escasez de inmuebles, tanto de alquiler como de compra, que frena su desarrollo económico y social.
Noé Latorre, alcalde de La Almunia de Doña Godina. / ÁLVARO CALVO
Noé Latorre, alcalde de La Almunia de Doña Godina. / ÁLVARO CALVO

La Almunia de Doña Godina, un municipio zaragozano con una población cercana a los 8.000 habitantes, enfrenta un reto crucial: la falta de vivienda. Esta problemática no solo afecta a los vecinos, sino que también limita el crecimiento económico local. Con una fuerte tradición agraria e industrial, la localidad alberga la Escuela Universitaria Politécnica de La Almunia (EUPLA), que atrae a estudiantes de ingeniería.

El alcalde de La Almunia, Noé Latorre, reconoce que la situación es compleja: “No hay promoción privada y las iniciativas públicas son muy limitadas por la falta de presupuesto municipal. Estamos atados de pies y manos por unas condiciones muy estrictas”, afirma.

En la actualidad, en el municipio no existen promociones de vivienda en curso. El Ayuntamiento dispone de cuatro solares destinados a la construcción de Viviendas de Protección Oficial (VPO), pero hasta el momento ningún constructor se ha interesado en desarrollar estos proyectos. La escasa financiación, la complicada burocracia y la baja rentabilidad de construir fuera de las grandes ciudades son algunos de los factores que disuaden a los promotores inmobiliarios.

La situación también afecta al mercado de alquiler. “Falta seguridad jurídica. Muchos propietarios tienen miedo de a quién alquilan y necesitan asesoramiento”, señala el alcalde. Esto, sumado a la escasez de oferta, dispara los precios de compraventa y alquiler.

El déficit de viviendas repercute en la actividad económica de La Almunia. Empresas locales tienen dificultades para encontrar personal cualificado porque los trabajadores no pueden establecerse en la localidad. “El trabajo existe, pero no se crea riqueza en el municipio porque los empleados se van a dormir fuera. Y si no tenemos nuevos empadronamientos, no recibimos más servicios”, explica Latorre.

Por otro lado, la inversión en vivienda choca con otras prioridades municipales. “¿Vamos a dejar de arreglar calles o el pabellón para asumir una promoción que tardaría al menos dos años y consumiría todo nuestro presupuesto?”, se pregunta el alcalde.

Para solucionar el problema, el alcalde de La Almunia insiste en la necesidad de una reforma estructural: “Hace falta una ley de vivienda coherente, que simplifique la burocracia y genere condiciones iguales en todos los municipios para atraer a los constructores. Además, es clave ofrecer incentivos para que construir fuera de las grandes ciudades sea rentable”.

Actualmente, la construcción de nuevas viviendas se reduce a autopromociones, es decir, viviendas construidas por los propios vecinos en terrenos propios. En este sentido, las pocas edificaciones que se están levantando siguen la filosofía passivhaus, priorizando el aislamiento y la eficiencia energética mediante el uso de placas solares.

* Este artículo forma parte de un especial sobre los retos de la vivienda en Aragón elaborado por HOY ARAGÓN con la participación de una veintena de localidades. Ver especial completo aquí.

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