Los pollos llevan millones de años con el ADN de los dinosaurios: un experimento acaba de demostrarlo

Investigadores de la Universidad de Ginebra manipularon el gen Sonic Hedgehog en embriones de pollo y lograron reproducir las protoplumas de los primeros dinosaurios.

Un equipo de investigadores de la Universidad de Ginebra ha logrado algo que tiene todo el aspecto de ciencia ficción pero que está publicado en la revista PLOS Biology: modificar el ADN de pollos para que sus embriones desarrollen plumas primitivas similares a las que tenían los dinosaurios hace 250 millones de años.

El trabajo, centrado en la manipulación del gen Sonic Hedgehog —una pieza clave en el desarrollo embrionario de los vertebrados— arroja nueva luz sobre la historia evolutiva que conecta a las aves modernas con sus ancestros prehistóricos.

El nombre puede sonar a broma, pero el gen Sonic Hedgehog —sí, bautizado en homenaje al erizo azul de los videojuegos— es uno de los más importantes del desarrollo embrionario. Regula cómo crecen y se organizan los tejidos en múltiples especies, desde los peces hasta los mamíferos. En las aves, es fundamental para que las plumas adquieran su estructura ramificada característica.

Los investigadores introdujeron un inhibidor de este gen en huevos de pollo en el noveno día de desarrollo, una fase crítica en la formación del plumaje. El resultado fue inmediato: las estructuras iniciales de las plumas, llamadas placodas, dejaron de desarrollarse con normalidad. En lugar de las complejas formas ramificadas típicas de las aves actuales, los embriones comenzaron a generar estructuras más simples, con forma tubular, similares a las protoplumas que aparecieron en los primeros dinosaurios.

Un retroceso de 250 millones de años

El efecto fue visible a partir del duodécimo día de incubación. Las zonas afectadas mostraban plumaje escaso o directamente ausente, con una cobertura mucho más rudimentaria de lo habitual. Para observarlo con precisión, el equipo empleó microscopía de fluorescencia de lámina de luz, una técnica que permite visualizar el desarrollo de tejidos en tiempo real.

Lo más llamativo del experimento, sin embargo, no fue el retroceso sino lo que ocurrió después. A medida que el desarrollo embrionario avanzaba, la actividad del gen Sonic Hedgehog se normalizó por sí sola y las plumas empezaron a recuperar su forma habitual. Tras la eclosión, los pollos presentaban un aspecto irregular, pero semanas después mudaron y desarrollaron un plumaje completamente normal.

"Nuestros experimentos muestran que es mucho más difícil alterar de forma permanente el desarrollo de las plumas", explicó el investigador Michel Milinkovitch. Esa resistencia no es casual: sugiere que el sistema genético que regula la formación del plumaje se ha refinado durante millones de años de evolución y que tiene mecanismos de corrección incorporados.

Qué nos dice esto sobre los dinosaurios y las aves

Más allá de la espectacularidad del resultado, el estudio tiene implicaciones científicas de largo alcance. Comprender el papel del gen Sonic Hedgehog permite reconstruir parte del proceso evolutivo por el que las plumas pasaron de ser estructuras simples y tubulares —como las de los primeros dinosaurios con plumaje— a las formas complejas y ramificadas de las aves actuales.

La conexión evolutiva entre dinosaurios y aves es uno de los campos más activos de la paleontología y la biología evolutiva. Cada experimento como este añade una pieza más al rompecabezas de cómo los theropodos del Jurásico se convirtieron, millones de años después, en el pollo que cualquiera puede ver en un corral aragonés.

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