Acusa a su ex pareja de acoso por mandarle cientos de mensajes y llamada para que retomaran la relación

Los dos detenidos volvían de una boda y él rompió la luna trasera de un vehículo durante una discusión acalorada con su acompañante

El acusado, que responde a las iniciales M.N. mantuvo una relación con C.V de aproximadamente dos años, tiempo en que la denunciante se quedó embazada de la persona a la que ahora acusa de malos tratos psíquicos.

La mujer y madre de su hijo presentó ante la policía un escrito explicando que su ex pareja le acosaba mandándole cientos de mensajes y llamadas con el fin de que retomase la relación y, según ella, con la intención de controlarla, a pesar de que ella ya había decidido dejarlo días atrás.

Ella explica, refiriéndose a su supuesto acosador, que cuando se enteró de que estaba embarazada se quiso desentender, según ha podido saber HOY ARAGÓN, queriendo dejar la responsabilidad del mismo únicamente sobre la madre. Por entonces ella ya le dijo que quería separarse y él cambió de aptitud "volviéndose vigilante y controlador, "tratando de sorprenderme con visitas inesperadas". "Me llamaba a cualquier hora a través de video llamada, para preguntarle que hacía, donde se encontraba y con quién", dijo a la policía.

Tras la ruptura ella se marchó durante un mes y medio a Rumania, y él, según la víctima, continuó acosándola de forma reiterada. "Me increpaba y amenazaba con atropellarme con su coche y se enteraba que estaba con otra persona, con cortarme el cuello", argumentaba.

Llegó incluso a explicar a la policía que el hombre se había presentado en su domicilio. Ese día, los investigadores y tras analizar el teléfono móvil de la presunta víctima, descubren que el acusado la llamó hasta en cuatro ocasiones. Ella tan solo respondió a la última llamada con una respuesta que duró once segundos.

Durante el mes de agosto, en estas diligencias, aparecen no solo llamadas del acusado a la supuesta víctima, sino también alguna en la que ella se pone en contacto con su ex pareja. Conversaciones que duran desde 21 segundos a 21 minutos.

Del cotejo practicado la Policía Nacional descubrió que, en el plazo de un mes, el acusado había llamado por teléfono a su ex pareja en 7 días distintos, sólo una vez cada uno de los días salvo el último, el tres de septiembre, que realizó cuatro llamadas que no fueron atendidas, aunque una última que sí la contestó.

"AMENAZÓ CON HACERME DAÑO CON SU COSITA"

Esta mujer, estando embarazada, también explicó que su ex pareja le amenazó en varias ocasiones con hacerle daño con "su cosita", siendo ésta una navaja que tiene oculta debajo del asiento de su furgoneta más pequeña y que en una ocasión le mostró para que la viera.

Tras las llamadas de teléfono, ella añadió que su ex se había presentado en su casa y había empezado a llamar insistentemente a todos los telefonillos para tratar de acceder al portal, no consiguiendo acceder al interior y marchándose a los 30 minutos del lugar en su vehículo.

Le dijo a la policía y al juez que tenía miedo de su actitud vigilante, sus celos extremos y sus amenazas de muerte, y el hecho de saber que puede aparecer a cualquier hora y no aceptar que ya no quiere saber nada de él.

Contó la víctima que insistía en volver con ella y algunas de estas llamadas fueron incluso grabadas para acreditar su contenido. El juez, tras toda esta información, y sobre los supuestos mensajes enviados por el acusado que éste niega, dice que no existe ni una sola prueba en las actuaciones al no haberse realizado el cotejo de los mismos ni constar aportados a autos.

Únicamente fueron aportados como cuestión previa en el acto del juicio oral, los mensajes supuestamente remitidos el día 23 de agosto de 2024, traducidos de rumano a castellano, en los que el acusado se limita a preguntarle, según la sentencia, cómo está y si está bien y, en cuanto ella le dice que no le moleste, el acusado se despide con un “ok, adiós”, sin más insistencia.

El magistrado dice no tener pruebas de este acoso que denuncia la víctima, ya que las llamadas cotejadas, 11 en siete días distintos a lo largo de más de un mes, no integran una conducta coactiva por parte del acusado, máxime teniendo en cuenta que acababan de dejar la relación y que era conocedor de que la denunciante esperaba un hijo suyo, no constando tampoco aportado el contenido de dichas llamadas que la denunciante.

Por esta falta de pruebas, el denunciado, defendido por los letrados Luis Ángel Marcen y Carmen Sánchez, y en aras a la presunción de inocencia, al principio 'in dubio pro reo', en caso de duda dar la razón al condenado, y al principio de intervención mínima del derecho penal, ha quedado libre y absuelto de los cargos de malos tratos psíquicos.

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