Así es la vida del detenido por el crimen machista de San José en la prisión de Zuera: "Apenas da problemas"

A.M.E. llevaba dos meses ingresado en el Hospital Miguel Servet por quemaduras en la garganta y en Año Nuevo fue trasladado a la prisión de Zuera
La imagen de Eugenia, la víctima de este crimen machista en un  piso del barrio de San José/H.A.
La imagen de Eugenia, la víctima de este crimen machista en un piso del barrio de San José/H.A.

Se cumplen dos meses desde que el cuerpo de Eugenia Mercedes fuese hallada con cortes por casi todo su cuerpo. Aún así, tuvo fuerzas para intentar pedir ayuda desde el interior del piso que compartía con su pareja, y único detenido. A.M.E., de 62 años de edad.

La ayuda llegó tarde y la urgencia, al llegar a la escena del crimen, se centraba en certificar la muerte de la mujer de origen nicaragüense de 49 años y trasladar a su pareja, entonces principal sospechoso y único detenido, al Hospital Universitario Miguel Servet. Se acababa de beber parte de un bote de legía con el que quería, presuntamente, acabar con su vida.

Durante su estancia en el hospital pasó más de dos semanas en la Unidad de Cuidados Intensivos hasta que fue trasladado a planta. Allí investigadores del Grupo de Homicidios de la Jefatura Superior de Policía Nacional acudieron para poder entrevistarse con el sospechoso número uno de este presunto crimen machista.

Su abogada, Rocío Notivoli, también acudía para estar presente, tal y como exige la ley, en dichos interrogatorios. Entonces, esta letrada zaragozana describía la escena como algo especialmente duro, con su cliente que a duras penas si podía hacerse entender y, según Notivoli, no paraba de llorar al recordar lo sucedido.

Tras continuar algo más de mes y medio en el centro hospitalario zaragozano, custodiado por agentes de Policía Nacional las 24 horas del día, A.M. era dado de alta el pasado uno de enero y trasladado en el interior de un furgón de la Guardia Civil al Centro Penitenciario de Zuera, donde pasó directamente a la unidad de enfermería.

En dicho módulo, especializado para internos con tratamientos especiales o dolencias físicas persistentes, vive el presunto asesino de Eugenia desde hace apenas cuatro días. Su relación con otros internos es más bien escasa y, según ha podido saber HOY ARAGÓN, busca pasar desapercibido dentro del módulo para el resto de los internos con los que convive y para los funcionarios de prisiones que le custodian.

"Un preso tranquilo y que no da ningún problema"

Según ha podido saber este periódico digital, A.M.E. es un preso educado y correcto que, a pesar de llevar pocos días en la prisión de Zuera, está destacando por evitar cualquier tipo de conflictos, así como dar ningún problema en el entorno penitenciario.

El preso, de 62 años de edad y origen cubano, se está adaptando a la vida como interno de la cárcel de Zuera intentando, según fuentes consultadas por este periódico, colaborar en todo momento con sus vigilantes. También se encuentra vigilado ya que está dentro de los presos que requieren una custodia especial por tener un índice elevado de riesgo de suicidio.

A partir de ahora, su vida en prisión estará salpicada de visitas de su hermano, que ya fue a visitarlo en el hospital y con quien mantiene una relación más estrecha, y su abogada en un caso que poco a poco avanzará en su fase de instrucción con unas pruebas iniciales que le incriminan directamente que se suma a, lo que parece ser, una postura de arrepentimiento del presunto autor de la muerte violenta de Eugenia que ya mostró ante los investigadores en habitación del hospital donde permaneció los dos últimos meses y donde celebró la llegada del año nuevo.

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