Por dentro de la vivienda donde vivía Eugenia con su pareja y presunto asesino: "Era una ruina, no tenían ni ducha"
A su vivienda, de apenas setenta metros cuadrados en la primera planta del número 23 de la calle Privilegio de la Unión, se accede por unas escaleras estrechas, en un edificio que no tiene ascensor. Un edificio que ha quedado muy deteriorado con el paso del tiempo y donde la mayoría de sus pisos, en la actualidad, están ocupados.
Según ha podido saber HOY ARAGÓN, el piso en el que estuvieron viviendo Abel y Eugenia, que sigue precintado y solo se puede acceder mediante orden judicial, no tiene paredes y la mayor parte del suelo se encuentra levantado; en algunas zonas había baldosas, y en otras no.
De hecho, en una de las esquinas se podía ver varios sacos material para hacer algún tipo de obra que parece que nunca se llegó a comenzar. En dicha vivienda, sin separadores tabicados, no se puede vislumbrar ningún tipo de distribución, tal y como puede verse en una vivienda tradicional.
Según ha podido saber este periódico, lo único que parecía tener una cierta confortabilidad era el sofá y la televisión, que sorprendía por su gran tamaño, de cerca de 60 pulgadas. La cama era otro de los pocos muebles que se encontraban en el piso y estaba en una zona común, sin que tuviese un habitáculo aparte.
En cuando a la zona de aseo, el baño parecía estar separado del resto de la vivienda por una simple cortina con una toma de agua junto a una lavadora, desde donde podían coger el agua para beber e incluso para ducharse, a pesar de que no había lugar alguno para poder asearse.
La cocina no existía, salvo un pequeño espacio donde podrían cocinar con un hornillo de gas y donde tampoco se podían ver ninguno de los utensilios clásicos para poder manipular alimentos, ni siquiera comerlos. La luz del piso estaba conectada a la calle, lo que suele suceder cuando se accede a pisos ocupados sin un alta legal de electricidad, por lo que se acaba 'pinchando' a la toma de luz del exterior de la vivienda.
Una vivienda con unas condiciones para vivir "desagradables"
La fuente consultada por este periódico ha descrito estas condiciones de habitabilidad como duras y muy "desagradables". La ropa estaba en una maleta que parecía que la víctima podía utilizar como armario, entre lo que parecía ser el baño y la habitación donde estaba la cama.
También había otro mueble, una pequeña cómoda donde guardaba ropa interior y la documentación que tenían. Respecto a la higiene, todo parecía sucio y descuidado. En definitiva, un piso en el que supuestamente vivía la pareja donde las condiciones de vida eran muy justas y difícilmente se podía vivir con cierta dignidad.
Una situación de vida compleja, la de esta pareja que terminó hace tres meses. La semana que viene, el acusado y detenido por este crimen declarará ante el juez tras estar más de dos meses ingresado en el hospital ya que ingirió amoniaco que deterioró su salud. En la vivienda encontraron el cuerpo de Eugenia y, junto a él, a Abel, que fue rápidamente derivado a la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Universitario Miguel Servet en Zaragoza.

