Los 72 días en los que muchos pararon para ayudar a una familia: "Les estaremos agradecidos siempre"
Fueron días muy difíciles desde que el joven de 20 años de Alhama de Aragón fuera literalmente engullido por el río Ebro a la altura del Club Náutico, en el cauce urbano, en pleno centro de Zaragoza tras una noche de fiesta en la que Pablo disfrutaba con un grupo de amigos.
Fue la madrugada de un frío sábado del mes de febrero, en vísperas de una actuación que Cebolla tenía programada como Dj en su pueblo. Era aficionado a la música y ya había estado pinchado en varios pueblos de su entorno, Alhama de Aragón. Por desgracia, nunca pudo subirse al escenario y ponerse delante de la mesa de mezclas.
A partir de ahí conocimos a Paula, la hermana de Pablo, que sacaba fuerzas de donde podía para erigirse como portavoz de la familia y de sus amigos. Sobre todo a raíz de que saltaran todas las alertas ya que el joven no aparecía, y eso era muy extraño. No solía irse sin dejar rastro, no había problemas de ningún tipo y la Policía Nacional ya lo catalogó como desaparición inquietante.
Comienza aquí una búsqueda que terminó este martes cinco de mayo con la triste pero esperada noticia. "Nunca dejaremos de buscarte", era siempre la frase con la que Paula terminaba los escritos que nos hacía llegar a los periodistas.
"Siempre ha estado ahí; conocidos y desconocidos, para parar todo lo que hacían y ponerse a buscar a mi hermano, sin importantes el tiempo que fuésemos a invertir en hacerlo", dice Paula tras conocerse el desenlace.
"Son ellos los que nos han dado fuerzas para seguir adelante; les estaremos agradecidos siempre", insiste la hermana de Pablo, ya cansada por todos estos intensos días, pero que ayer se rehízo nada más conocer la noticia y escribió un último comunicado del que nos hicimos eco en HOY ARAGÓN.
"La soledad le jugó una mala pasada"
Paula siempre ha tirado de su poder de convocatoria para que muchos se sumasen a la búsqueda, y en su afán de utilizar lanchas y embarcaciones en el río para buscar de manera más intensa, ha sido en ocasiones crítica con las autoridades por considerar que ahí no tenían apoyo suficiente.
Todo lo hizo para que la memoria de su hermano no se quedase en el olvido y para que se siguiese buscando sin descanso. Conforme pasaban los días, la esperanza de hallar con vida al joven se iba desvaneciendo, pero se trataba de encontrarlo, un deber que Paula, su novio, y todos sus amigos se inculcaron y que tenían como deuda pendiente con Pablo.
Así pasaron 72 largos, tensos e infatigables días de búsqueda, de lucha contra el desaliento y el cansancio, de valor frente al desánimo. Y llegó el día del hallazgo de un cuerpo en la Cartuja, la semana pasada, y todos pusieron los ojos en ese descubrimiento, en ese cuerpo que el Ebro, como hace siempre, devolvió.
Aquí llegó el final y el momento, dice Paula, de que todos descansen, de que Pablo se quede ya siempre con ellos, porque, asegura, ya no le van a abandonar nunca. Porque la soledad, aquella madrugada, asegura la joven, le jugó una mala pasada. "Ya estás dentro de nosotros y así será de por vida. Te queremos muchísimo, siempre.

