Una bañista arrastrada por la corriente es rescata por los bomberos en Graus
Una tarde aparentemente tranquila en las inmediaciones de Graus (Huesca) terminó en un angustioso episodio cuando una mujer fue arrastrada por la corriente del río Ésera. El suceso ha ocurrido este pasado domingo, a primera hora de la tarde, en una zona habitual para bañistas en el verano. La víctima, una mujer irlandesa de mediana edad, quedó atrapada en una roca en mitad del cauce y no podía salir por sus propios medios debido a la fuerza del agua y las lesiones que había sufrido.
Fueron otros bañistas quienes se alertaron al ver la situación y no dudaron en acercarse para asistirla y, de inmediato, avisar a los servicios de emergencia. Gracias a esa reacción, tres bomberos especializados en rescate acuático de la Diputación Provincial de Huesca se desplazaron al lugar. El dispositivo fue coordinado con precisión: dos de los profesionales alcanzaron la roca en la que se encontraba la mujer, mientras el tercero permaneció en la orilla para asegurar el rescate utilizando un sistema de cuerdas.
La operación concluyó con éxito. La mujer fue trasladada a la orilla donde personal sanitario del 061 le prestó atención médica. Presentaba contusiones múltiples, consecuencia de los golpes sufridos al ser arrastrada por el cauce del río, cuya fuerza en algunos tramos puede resultar impredecible.
LOS BOMBEROS ADVIERTEN DEL PELIGRO EN ZONAS DE BAÑO NATURALES
Desde la Diputación de Huesca se ha querido aprovechar este nuevo episodio para recordar la importancia de extremar las precauciones en ríos, pantanos, pozas, etc. Aunque a menudo las zonas de baño pueden parecer seguras, la realidad es muy distinta. Existe un elevado riesgo de crecidas súbitas, corrientes traicioneras o cambios en el caudal que pueden poner en riesgo al bañista en cuestión de segundos.
Los servicios de emergencias insisten en que muchas de estas áreas están debidamente señalizadas y cuentan con advertencias claras sobre los posibles riesgos. No obstante, es habitual que los usuarios no presten atención a estos avisos y subestimen el entorno. El suceso de Graus no es un caso aislado, ya que cada verano se repiten situaciones similares, algunas con consecuencias mucho más graves.


