La cabo del ejercito que intervino en una agresión: "Vi que uno iba a pisarle la cabeza y lo aparté"
Como cada día sobre las dos de la tarde, esta militar y madre acudía a la puerta del Instituto de Educación Secundaria Miguel Servet, en el Paseo de Ruiseñores, para esperarles a la salida. "Siempre lo hago un poco antes y tengo la costumbre de fijarme en todo y en todos", explica a este periódico digital Beatriz González Lasheras, cabo del ejercito español.
Fue entonces cuando vio acercarse a la puerta del IES zaragozano a un grupo de una decena de jóvenes vestidos todos de negro y con las capuchas de las sudaderas puestas. "Eso me llamó mucho la atención, el cómo se ocultaban y parecían muy sospechosos. Luego vi como uno de ellos llevaba un palo de madera en la mano y cuando vio que le miraba lo ocultó entre su ropa", recuerda Beatriz.
Al ver salir a los jóvenes tras su jornada de clases, y de manera instintiva, cogió a los suyos y al grupo que conocía y los apartó de la escena, intuyendo ya un cierto peligro. "Entonces empecé a oír gritos y muchos chicos señalando hacia una dirección", asegura esta militar de profesión.
Hasta que, justo delante de ella, vio a un chico del instituto que estaba siendo agredido por el grupo del que ya había sospechado minutos antes y cómo, tras varios golpes, acababa en el suelo. "Lo vi tirado delante mía; era cuestión de segundos y decidí intervenir", dice Beatriz.
"Vi que uno iba a pisarle la cabeza y lo aparté"
Cuenta que en ningún momento fue a agredir a los agresores, sino que su principal objetivo era llevarse al chico para evitar que recibiese más golpes, sobre todo ya cuando se encontraba tirado en el suelo y era más vulnerable. "Vi como le pegaban con saña y mala intención en las costillas, en la espalda... Hasta que uno de ellos levantó la pierna para pisarle la cabeza e intervine", asegura.
Cogió al chico de apenas 16 años de edad y, tras levantarle, lo llevó a la puerta del Instituto y le dijo a un profesor que lo metiese dentro. "Allí cometí una gran imprudencia porque di la espalda a los agresores y podía haber recibido yo; estaba muy expuesta pero solo pensaba en sacar de ahí al chaval", relata la cabo del ejército.
Su intervención fue prodigiosa, ya que, según cuenta Beatriz, si le llegan a pisar la cabeza y prosiguen los golpes, el joven habría acabado muy mal. "Lo hice en milésimas de segundo y creo que eso ayudó a que no acabase peor. De hecho, me llevé una patada en la mano al interponerme y tuve un día varios dedos hinchados", dice González Lasheras.
La banda de "los negros de Delicias"
Los agresores salieron corriendo al ver que el chico entraba de nuevo en el centro educativo y tras llamar Beatriz y otros testigos a la Policía Local de Zaragoza. "Vino una patrulla de la Policía Local y otra de la Nacional y relatamos lo sucedido. Después vimos las cámaras de seguridad y en las imágenes en ningún momento se veía la cara de ninguno de ellos. Creo que ya sabían donde estaban esas cámaras", se sincera Beatriz.
Según ha podido saber HOY ARAGÓN, se investiga el hecho de que los agresores pudiesen ser miembros de una banda conocida como "Los negros de Delicias", que ya han protagonizado peleas en este barrio zaragozano con otros grupos de delincuencia juvenil. Además ya se ha hecho público que, en este ataque en concreto, se habían equivocado de objetivo.
"El chico lo vio venir y apenas tuvo tiempo ni de defenderse, porque se le echaron encima", dice la cabo del ejército que salvó al joven de una paliza mayor. Desde que sucedió, el pasado día 16 de febrero, una patrulla de la Policía Local vigila las salidas y entradas al Instituto. "Sigo yendo cada día y ahora el chico viene cada vez que me ve a darme un beso y un abrazo. Está muy agradecido, y yo me alegro mucho de haber intervenido. Sin duda y a pesar del riesgo, volvería a hacerlo", dice Lasheras.

