Por dentro del campo de maniobras de San Gregorio: tanques, drones y fuego real a 10 minutos de Zaragoza

Carros de combate, artillería, ejercicios con fuego real y simulación avanzada. Así son las maniobras que se realizan cada semana en San Gregorio, el “laboratorio táctico” del Ejército.

El Campo de Maniobras y Tiro de San Gregorio, situado a sólo unos kilómetros del casco urbano de Zaragoza, es un territorio inmenso y decisivo para la defensa nacional. Con más de 33.800 hectáreas, se trata del mayor espacio militar de España y uno de los más grandes de Europa occidental, un lugar donde el Ejército de Tierra desarrolla maniobras, simulaciones reales y ejercicios con fuego real que son esenciales para la preparación de miles de militares cada año.

Su proximidad a la ciudad contrasta con el hermetismo de un espacio que funciona con su propio ritmo y propósito, completamente ajeno al tráfico cotidiano que discurre a escasos metros. Entrar en San Gregorio es estar en otro mundo, en otra dimensión y enfangado en la realidad del combate y la defensa.

Qué se entrena realmente en San Gregorio

La actividad que se desarrolla “tras la valla” es continua y de alta intensidad. En este territorio se entrenan brigadas completas, unidades mecanizadas, zapadores, artillería de campaña, personal NBQ y contingentes que posteriormente se despliegan en misiones internacionales como Líbano, Irak o Mali.

Aquí operan los carros de combate Leopard 2E, los Pizarro, los lanzadores de artillería, las unidades de francotiradores, los simuladores de combate urbano y los grupos tácticos que ensayan operaciones conjunto-combinadas. San Gregorio está diseñado para que todo lo que ocurre en un teatro de operaciones real pueda reproducirse con fidelidad: avanzadillas nocturnas, convoyes, operaciones en poblado, instrucción con fuego real, coordinación por radio, ejercicios multinacionales con aliados de la OTAN y despliegues masivos que sólo un espacio de esta magnitud permite.

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Por dentro del campo de maniobras de San Gregorio: tanques, drones y fuego real a 10 minutos de Zaragoza / Ejército de Tierra / Flickr
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Por dentro del campo de maniobras de San Gregorio: tanques, drones y fuego real a 10 minutos de Zaragoza / Ejército de Tierra / Flickr
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Por dentro del campo de maniobras de San Gregorio: tanques, drones y fuego real a 10 minutos de Zaragoza / Ejército de Tierra / Flickr
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Por dentro del campo de maniobras de San Gregorio: tanques, drones y fuego real a 10 minutos de Zaragoza / Ejército de Tierra / Flickr
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Por dentro del campo de maniobras de San Gregorio: tanques, drones y fuego real a 10 minutos de Zaragoza / Ejército de Tierra / Flickr
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Por dentro del campo de maniobras de San Gregorio: tanques, drones y fuego real a 10 minutos de Zaragoza / Ejército de Tierra / Flickr

La Brigada Aragón I, con base en Zaragoza, es la principal usuaria del campo, pero unidades de toda España pasan cada año por este enclave que acoge a más de 25.000 militares anualmente. Los entrenamientos se realizan con estrictas medidas de seguridad y un sistema interno de sectores, zonas de tiro y áreas restringidas que permite garantizar que cada ejercicio se desarrolla con precisión y bajo control.

Un campamento militar con más de un siglo de historia

San Gregorio fue declarado oficialmente campo de maniobras en 1910, aunque su uso militar comenzó décadas antes. Durante buena parte del siglo XX fue el lugar en el que se entrenaron las tropas españolas que más tarde serían enviadas a los conflictos del norte de África. También durante la Guerra Civil tuvo un papel destacado como base de adiestramiento para fuerzas sublevadas y para unidades de apoyo de la Legión Cóndor antes de su despliegue en Aragón.

Con la llegada de la democracia y la modernización del Ejército, el campo adquirió una nueva dimensión: se convirtió en un laboratorio táctico para la instrucción avanzada, especialmente desde la profesionalización de las Fuerzas Armadas en los años 2000. Grandes maniobras internacionales, como el Trident Juncture 2015, el mayor ejercicio de la OTAN en España, demostraron su relevancia estratégica al permitir desplegar en pocos días miles de militares y decenas de vehículos acorazados en escenarios realistas.

El engranaje técnico del mayor campo de maniobras de España

Fuentes del Ejército de Tierra consultadas por HOY ARAGÓN explican que San Gregorio funciona como “un ecosistema militar completo”, capaz de reproducir escenarios tácticos que van desde operaciones de alta intensidad con carros de combate hasta ejercicios de combate urbano con simulación digital avanzada.

Según estas mismas fuentes, una de las claves del campo es su sectorización interna, dividida en áreas de tiro, corredores mecanizados, zonas de instrucción NBQ (nuclear, biológica y química), polígonos de combate urbano y estaciones de evaluación. Todo se controla desde un sistema de mando y control que monitoriza posiciones, trayectorias de proyectiles y comunicaciones para garantizar la seguridad operativa.

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Por dentro del campo de maniobras de San Gregorio: tanques, drones y fuego real a 10 minutos de Zaragoza / Ejército de Tierra / Flickr
Por dentro del campo de maniobras de San Gregorio: tanques, drones y fuego real a 10 minutos de Zaragoza
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Por dentro del campo de maniobras de San Gregorio: tanques, drones y fuego real a 10 minutos de Zaragoza
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Por dentro del campo de maniobras de San Gregorio: tanques, drones y fuego real a 10 minutos de Zaragoza
Por dentro del campo de maniobras de San Gregorio: tanques, drones y fuego real a 10 minutos de Zaragoza / Ejército de Tierra / Flickr
Por dentro del campo de maniobras de San Gregorio: tanques, drones y fuego real a 10 minutos de Zaragoza
Por dentro del campo de maniobras de San Gregorio: tanques, drones y fuego real a 10 minutos de Zaragoza / Ejército de Tierra / Flickr

Los ingenieros militares destacan también el papel de los simuladores integrados por realidad aumentada, que permiten evaluar el comportamiento de las unidades en tiempo real, cruzando información de sensores instalados en vehículos, armamento y chalecos electrónicos.

“San Gregorio no es solo un campo de entrenamiento; es un laboratorio táctico donde se validan doctrinas de combate que luego se aplican en misiones internacionales”, enfatiza un oficial destinado en la Brigada Aragón I que participa habitualmente en maniobras de nivel brigada.

Un espacio complejo donde también existe riesgo

San Gregorio no es ajeno a los riesgos inherentes a su actividad. Su naturaleza, basada en ejercicios con fuego real, explosiones, munición pesada y maniobras mecanizadas, ha derivado en varias situaciones de gravedad a lo largo de los años.

El campo ha sido escenario de incendios provocados por detonaciones o impactos de proyectiles; el más grave de los últimos tiempos se registró en 2016, cuando ardieron más de 1.100 hectáreas. También se han producido accidentes mortales, como la explosión accidental de una granada en 2013 o el vuelco de un vehículo militar en 2021 que costó la vida a un cabo del Regimiento de Pontoneros.

A estos episodios se suma la tensión ambiental que denuncian algunos colectivos ecologistas. El campo sirve de refugio para especies esteparias de gran valor, y Defensa sostiene que la actividad militar, lejos de dañar el ecosistema, ha impedido la urbanización masiva, favoreciendo la conservación del entorno.

La importancia estratégica de San Gregorio para España

En pleno proceso de transformación digital y modernización de las capacidades militares, San Gregorio es un espacio irreemplazable. Su extensión, su meteorología estable, su cercanía a bases logísticas y su conexión con vías rápidas y el aeropuerto hacen de este campo un recurso estratégico para la defensa nacional.

Aquí se ensayan doctrinas de combate clave para el futuro: operaciones de carros de combate en red, despliegues coordinados de drones, sistemas de simulación integrados y maniobras conjuntas que reproducen escenarios híbridos o urbanos como los que España afronta en misiones internacionales.

Las nuevas capacidades del Ejército español, incluidas las relacionadas con la digitalización de la batalla, la inteligencia operativa y la interoperabilidad con aliados de la OTAN, pasarán en buena parte por los viales y zonas de entrenamiento de San Gregorio.

Un territorio desconocido pero esencial

Pese a su relevancia, San Gregorio sigue siendo para la mayoría de los zaragozanos un espacio invisible. Quienes circulan por la Z-40, por la carretera de Huesca o por el entorno de Juslibol y Peñaflor apenas perciben la actividad que se desarrolla detrás de las alambradas.

Sin embargo, en este escenario se decide buena parte de la preparación del Ejército español, desde las maniobras más rutinarias hasta los entrenamientos previos a misiones complejas.

San Gregorio es un territorio que ha evolucionado al compás de la historia militar de España, un espacio gigantesco donde se forman miles de soldados cada año y un enclave estratégico cuyo papel seguirá siendo determinante en el futuro. Un gigante silencioso que late a las puertas de Zaragoza.

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