Cae un clan de la droga en Huesca: vivían rodeados de ratas y basura
La Policía Nacional ha desarticulado un potente foco de narcotráfico asentado en el barrio Perpetuo Socorro (en Huesca), gestionado por un clan familiar que operaba desde un bloque de viviendas en condiciones infrahumanas.
El operativo, ejecutado el pasado 24 de julio, movilizó a varias unidades policiales especializadas. El Grupo de Estupefacientes de la Comisaría de Huesca, junto con agentes de Canfranc, la Unidad de Guías Caninos, la UIP y los GOES, registraron todo el edificio, descubriendo una infraestructura montada para la venta directa de cocaína al consumidor final. Allí, cuatro personas fueron detenidas e imputadas por delitos de organización criminal, tráfico de drogas y defraudación de fluido eléctrico.
Los agentes encontraron 190 gramos de cocaína recién recibidos por la organización, listos para ser adulterados y distribuidos durante las fiestas de San Lorenzo. Junto a la droga, confiscaron 2.395 euros en efectivo, armas blancas, una pistola de aire comprimido y varias dosis ya preparadas para su venta, una de ellas escondida en el moño de una de las mujeres arrestadas, encargada de suministrar la droga.
OTROS SEIS DETENIDOS EN EL MISMO EDIFICIO
Pero el caso no se quedó ahí. El 29 de julio se detuvo a seis personas más relacionadas con el mismo edificio, por un delito de fraude eléctrico valorado en más de 21.000 euros. La instalación había sido manipulada para evitar el pago de electricidad, alimentando así la actividad delictiva de forma constante y sin coste.
Además, los agentes descubrieron una situación alarmante en cuanto a la habitabilidad del inmueble. Dos de los detenidos convivían con sus cinco hijos menores de edad, de entre un mes y nueve años, en un entorno lleno de basura, excrementos, ratas y suciedad por doquier. Esto ha motivado una investigación paralela por violencia en el ámbito familiar.
Todos los detenidos han pasado a disposición judicial, en una operación que no solo saca a la luz una red de narcotráfico, sino también la cruda realidad de marginalidad y deterioro social que se esconde en algunos rincones de Aragón.


