Tiene 17 antecedentes, le detienen en la calle Alfonso con un machete de 46 centímetros y queda libre por orden del juez
Un hombre de 42 años sembró la alarma el miércoles por la noche en el centro de Zaragoza al pasearse con un machete en la mano por la calle Alfonso I en dirección a la plaza del Pilar. Fue detenido, pasó la noche en el calabozo y al día siguiente un juez decretó su puesta en libertad y archivó el caso.
El hombre tiene 17 antecedentes policiales. Esta información, facilitada por la Policía Nacional a HOY ARAGÓN, detalla algo más sobre este hecho.
El 091 recibió los primeros avisos pasadas las 22.00. Varios viandantes alertaron de la presencia del individuo en una de las vías más transitadas del centro de la ciudad.
Varias dotaciones de la Policía Nacional se desplazaron al lugar y una patrulla localizó a un hombre cuyas características coincidían con las descripciones aportadas por los ciudadanos.
El arresto se produjo en la calle de Santiago, según apuntan las fuentes consultadas.
En ese momento, el detenido no portaba el machete. Los agentes lo encontraron a escasos dos metros, entre los escombros de una obra cercana: 46 centímetros de longitud total, 33 de hoja. Cuando los policías le preguntaron por qué se había estado paseando con él, el hombre no escondió sus intenciones: había discutido con su hermano y quería matarle.
El juez archivó el caso
El detenido pasó la noche en el calabozo y fue puesto a disposición judicial el jueves, según fuentes jurídicas. A pesar de estar en libertad, está imputado por un delito de tenencia ilícita de armas. Tras prestar declaración, el titular de la Plaza 11 de Instrucción, en funciones de guardia, no solo decretó su puesta en libertad sino que dictó auto de sobreseimiento. El juez estimó que no había resultado debidamente justificada la perpetración del delito. La letrada que asistió al detenido es la zaragozana Claudia Melguizo.
La resolución judicial contrasta con el historial del detenido: 17 antecedentes policiales acumulados a lo largo de su trayectoria, lo que lo convierte en un conocido habitual de las fuerzas de seguridad de la ciudad. El sobreseimiento no implica una declaración de inocencia, sino que el instructor consideró que las pruebas disponibles no eran suficientes para sostener la imputación en ese momento.
