El cirujano acusado de violar a pacientes sedadas: el iPhone que puede destapar más víctimas

El procedimiento sigue abierto y bajo secreto parcial en algunas diligencias, mientras el juez ha acordado prisión provisional para el investigado.

La investigación por la presunta agresión sexual cometida por un cirujano plástico en un hospital privado de Murcia avanza ahora hacia una pieza clave: el teléfono móvil del detenido. El Grupo de Delitos Tecnológicos de la Policía Nacional trabaja para acceder al terminal —un iPhone 14— intervenido durante la operación, con el objetivo de localizar información relevante sobre el caso y esclarecer si existen más posibles víctimas.

El procedimiento sigue abierto y bajo secreto parcial en algunas diligencias, mientras el juez ha acordado prisión provisional para el investigado. La causa se centra en una intervención quirúrgica en la que una paciente denunció haber sido agredida sexualmente cuando se encontraba sedada. El episodio salió a la luz tras la actuación de dos enfermeras, cuya denuncia y grabación resultaron determinantes para activar la investigación.

Un móvil sin clave: la vía tecnológica para ampliar la investigación

Según la información conocida hasta el momento, el investigado se negó a facilitar la clave de acceso del teléfono, que permanece custodiado y bajo análisis policial. Los investigadores consideran que el contenido del dispositivo podría aportar conversaciones, contactos, calendarios o material que ayude a reconstruir el contexto del caso y, especialmente, a determinar si existieron conductas similares con otras pacientes.

El acceso a un terminal cifrado exige procedimientos específicos, por lo que el trabajo recae en especialistas en delitos tecnológicos. En paralelo, la investigación continúa por la vía clásica: toma de declaraciones, análisis forenses y contraste de pruebas.

El cirujano se niega a declarar ante el juez

El detenido acudió a dependencias judiciales acompañado de su abogado y se acogió a su derecho a no declarar. Según se ha trasladado, se limitó a confirmar sus datos personales y a manifestar que, hasta entonces, no había estado detenido.

En este punto, fuentes del entorno judicial recuerdan que la negativa a declarar forma parte de los derechos del investigado y no implica por sí misma una conclusión sobre los hechos. La instrucción, de hecho, sigue su curso para delimitar responsabilidades y valorar el conjunto de indicios.

Tres nuevas denuncias tras hacerse público el caso

Uno de los movimientos más relevantes de los últimos días es la aparición de tres nuevas denunciantes. Tres mujeres acudieron a comisaría tras conocer la investigación para denunciar que habrían sufrido episodios similares con el mismo cirujano, también en un contexto clínico.

Las tres coinciden, según su versión, en que fueron intervenidas en el centro IMED Virgen de la Fuensanta, en Murcia, donde el especialista alquilaba el quirófano. En sus denuncias describen un patrón que los investigadores examinan ahora con detalle: señalan que el cirujano habría intentado convencerlas para someterse a procedimientos adicionales a los inicialmente pactados —por ejemplo, liposucciones con finalidad de injerto de grasa— vinculados a intervenciones de pecho.

Estas nuevas denuncias abren una línea de investigación paralela: comprobar si existe reiteración, si los relatos encajan en un mismo modus operandi y si pueden corroborarse mediante documentación médica, testimonios y pruebas periciales.

Antecedentes en México y análisis de restos en la bata

La Policía también ha activado comprobaciones sobre el historial del detenido fuera de España. Para ello, solicitó a las autoridades mexicanas información sobre antecedentes policiales, y la respuesta recibida indicaría que no constaba fichado en ese país.

En el plano forense, el juzgado ha autorizado diligencias sobre distintos elementos intervenidos, entre ellos la bata de cirujano, en la que se analizan posibles restos. El investigado habría accedido a facilitar su ADN, una prueba que se utiliza para cotejos en laboratorio cuando existen indicios biológicos que deben contrastarse.

Qué se investiga ahora y qué puede cambiar el caso

La instrucción se encuentra en una fase especialmente sensible. Por un lado, la investigación inicial se sostiene en la denuncia de la paciente y en el material aportado por el personal sanitario. Por otro, las nuevas denuncias elevan el alcance del caso y obligan a comprobar si existe un patrón.

En ese contexto, el teléfono intervenido puede ser decisivo por dos motivos:

  • Identificación de posibles víctimas: contactos, comunicaciones con pacientes, agenda de citas o mensajes.

  • Reconstrucción de hechos: conversaciones previas o posteriores, movimientos, ubicaciones, etc., siempre que el análisis judicial lo autorice y se haga con garantías.

Mientras tanto, el investigado permanece en prisión provisional, una medida cautelar que se adopta —según el caso— para evitar riesgo de fuga, destrucción de pruebas o reiteración delictiva. La causa sigue bajo investigación y, como en cualquier procedimiento penal, rige la presunción de inocencia hasta que haya sentencia firme.

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