El dueño de El Coso del Mar, roto tras el naufragio en Indonesia: "Están atrapados en el camarote"

Las autoridades indonesias mantienen activo el dispositivo de búsqueda durante tres días. Pasado ese plazo, el protocolo es implacable: los desaparecidos pasan a considerarse oficialmente fallecidos. 

La desesperación tiene voz y nombre propio. Enrique Ortuño, propietario del conocido El Coso del Mar, atraviesa las horas más duras de su vida pendiente de un teléfono y de un mar que no devuelve respuestas. El empresario ha relatado su drama familiar en varias entrevistas concedidas a Las Provincias y al diario El Mundo.

El naufragio de una embarcación turística en aguas del Índico, frente a Indonesia, ha dejado cuatro desaparecidos: su yerno, Fernando Martín, y tres de sus nietos, Elia (12 años), Kike (10) y Mateo (9). Solo dos personas lograron sobrevivir: su hija Andrea y la nieta más pequeña, Mar, de 7 años.

“Cuando salí con la pequeña, sabía que los cuatro estaban atrapados”

Es la frase que resume el horror. Así se lo contó Andrea a su padre, según explica Ortuño en Las Provincias. “Cuando salí con la pequeña, sabía que los cuatro estaban atrapados en el camarote”. Andrea y su hija se encontraban en la parte más alta del barco en el momento del accidente. El resto de la familia estaba dentro. No hubo tiempo. No hubo margen. La embarcación se convirtió en una trampa.

Las autoridades indonesias mantienen activo el dispositivo de búsqueda durante tres días. Pasado ese plazo, el protocolo es implacable: los desaparecidos pasan a considerarse oficialmente fallecidos. “La búsqueda seguirá tres días; después, ya no hay nada que hacer”, explica Ortuño al diario valenciano con una entereza que no oculta la devastación. La palabra que se repite, una y otra vez, es milagro.

La información que llega desde Indonesia es fragmentaria y dolorosa. “Se ha encontrado la mitad del barco”, relata Ortuño. A partir de ahí, todo es incertidumbre: “La otra parte debe estar en el fondo del mar. Recuperar los cuerpos es muy difícil”.

La embarcación tenía unos 20 metros de eslora, camarotes y una pequeña cocina. “Era de madera”, añade, basándose en las imágenes que su hija le había enviado durante el viaje. El estado del mar empeoró la situación: olas fuertes y mala mar en el momento del siniestro.

Un viaje de Navidad convertido en tragedia

La familia había viajado a Indonesia para pasar unas Navidades diferentes, combinando turismo y naturaleza. No era la primera excursión del viaje ni una decisión improvisada. “Estaban en un viaje de placer”, insiste Ortuño. Una familia deportista, activa, amante del pádel, la hípica y la natación sincronizada. Fernando, además, era entrenador del Valencia CF Femenino. La pareja tiene seis hijos. Dos de ellos se quedaron en Valencia con los abuelos maternos, en La Pobla.

“La fatalidad estaba esperando y solo nos queda rezar”

En declaraciones a El Mundo, Ortuño resume el sentimiento que atraviesa a toda la familia: “La fatalidad estaba esperando y solo nos queda rezar”. Andrea, directora del Hotel El Coso, y la pequeña Mar fueron las únicas rescatadas con vida. El accidente ocurrió el viernes a las 13.00 horas (hora española), mientras realizaban una excursión para ver los dragones de Komodo, uno de los grandes reclamos turísticos del país.

El empresario destaca la coordinación y el apoyo recibidos por parte de la Generalitat, la Delegación del Gobierno y la Guardia Civil, que ha facilitado contactos locales para seguir las labores de búsqueda. También ha recibido el apoyo personal del que fuera arzobispo de Valencia, Carlos Osoro, que se ha ofrecido a organizar un funeral cuando llegue el momento.

Hay tragedias que no se cuentan para informar, sino para intentar comprenderlas. Y aun así, casi nunca se consigue. Porque, como repite Enrique Ortuño con una crudeza imposible de suavizar, la fatalidad estaba esperando.

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