Agresión sexual en un centro de empleo de Atades: "¡Qué buena estás! ¿Vienes al baño?"
La primera vez que la víctima recuerda haber sido víctima de una agresión sexual fue el 29 de noviembre de 2024. La joven, P.M.D., se encontraba en su puesto de trabajo en el Centro Especial de Empleo Oliver, perteneciente a ATADES, donde llevaba varios años como operaria de producción en la sección de 'mazos'.
Aquel día, explicó la joven, que tiene reconocido desde mayo de 2011 por el Instituto Aragonés de Servicios Sociales un grado de discapacidad del 75%, un compañero de trabajo, al que no le consta ningún tipo de discapacidad, se acercó a ella por detrás y, "de manera sorpresiva, se abalanzó rodeándola con sus brazos y abrazándola por la espalda", según la declaración.
En dicha situación, según cuenta la víctima en su declaración, el hombre, según se relata en la documentación de este caso a la que ha tenido acceso HOY ARAGÓN, pasó sus manos la parte inferior de los pechos de la mujer, manoseándolos y, a continuación, comenzó a tocarle el culo al tiempo que le decía 'Joder, qué culo tienes'.
Al mismo tiempo, el denunciado rodeaba con sus brazos a la víctima por detrás, diciéndole al oído expresiones como 'qué buena estás' o '¿vienes a follar al baño?'. Ante esta incómoda situación, la mujer se dirigió a él recriminándole su actuación y diciéndole que 'ya valía y que eso se lo hiciera a su mujer'.
Ese mismo día, horas después, cuando la chica salía del baño, el hombre volvió a acercársele por detrás, abrazándola por la espalda, y diciéndole de nuevo 'qué buena estás' para, segundos después, tocarle el culo.
La joven volvió a recriminarle su aptitud diciéndole que "ya valía" y que no le gustaba que le hiciese esas cosas. Aquel día fue muy violento, según relató la víctima. Una presunta agresión sexual que sufrió en este centro de empleo para personas con discapacidad y que no dudó en denunciar, con el apoyo de su familia.
"No lo conté antes por miedo"
El mismo día de los hechos, la joven fue a hablar con la responsable del Comité de Empresa y con una trabajadora social del centro, explicándoles lo sucedido. Ante la gravedad de los hechos, se convocó una reunión días después donde la víctima volvió a relatar los hechos.
También dijo que este tipo de agresiones se habían producido, de manera reiterada, en semanas anteriores y siempre, dentro del ámbito laboral de ambos. Días después en una nueva declaración volvió a recalcar los mismo hechos, sin olvidar ningún detalle. "Me decía cosas que me parecían guarrerías”, añadía mientras le preguntaban por lo sucedido.
La mujer explicó a su supervisor en una de esas reuniones que tardó en contar los hechos por miedo. Desde la empresa dieron credibilidad a estos hechos y derivaron a la chica a la psicóloga facilitadora perteneciente a la Unidad de Acceso a la Justicia y de Atención a Víctimas con Discapacidad Intelectual de Aragón.
Tras analizar los hechos y el comportamiento de la joven detalló en un informe que ésta presentaba una sintomatología derivada de los hechos denunciados, entre otras, pesadillas, miedo y recuerdos recurrentes.
Cinco días después de lo sucedido, el último día, la Gerencia del Centro Especial de Empleo Oliver inició un Expediente Disciplinario contra el acusado, que estará representado en el juicio penal por los abogados Carmen Sánchez y Luis Ángel Marcen, que acabó con su despido.
Unos hechos, los que han motivado dicho despido, que han sido calificados como delitos de agresión sexual. El acusado podría enfrentarse a una pena de uno a cuatro años de prisión.

