El crimen de Cadrete que aún estremece: Vanesa fue descuartizada tras ser casi decapitada

La noche del 28 de junio, Cristóbal degolló hasta casi decapitar a su pareja.

Cuando los forenses recababan pruebas en el domicilio de los Morales, en el municipio zaragozano de Cadrete, explicaron que había sangre por toda la casa, desde el salón hasta el baño, donde Vanesa fue descuartizada tras ser casi decapitada por su marido.

Aquella noche del 28 de junio de 2012 el municipio de Cadrete estremeció por una noticia que saltó a las portadas de los periódicos nacionales. Se trataba, de hecho, de un caso de violencia machista cuando, por aquel entonces año 2012, aún no se consideraba con esa connotación.

La historia, según se relató en el juicio, empezó al llegar  a casa Cristóbal, marido de Vanesa, y en presencia de Juan Manuel, Miguel Ángel y Jessica, hermanos de Cristóbal y convivientes con la pareja. En ese momento surgió lo que consideraron el detonante del crimen.

Hacía meses que la relación entre ambos, según una tía de la joven, no iba bien. Cristóbal y Vanesa se llevaban 20 años de diferencia. Ella lo conoció muy joven y con apenas 24 años ya tuvieron una niña. Vanesa no aguantaba la convivencia en aquella casa de Cadrete, no solo con su marido, sino con los tres hermanos de éste.

No trabajaba y recibía una mínima pensión por una discapacidad de 350 euros al mes. Un dinero que después cobraría mucha importancia en la resolución del caso. Era, según sus amigos más cercanos, la 'Cenicienta' de la casa.

Se encargaba de la hija que tenían y de casi todas las labores del hogar. Su marido, Cristóbal, era el sustento familiar. De su empresa de peletería 'comían todos', tanto su mujer como sus tres hermanos. Era el mayor de los cuatro y su sustento, suponía una posición de superioridad que iba a utilizar durante y después de matar a su mujer.

En la noche del 28 de junio, una madrugada de verano que ya empezaba a ser calurosa en la Comarca central zaragozana, ocurrió todo. Ella lo tenía decidido: iba a dejar de vivir en la casa común y su idea era marcharse con su hija y separarse de Cristóbal.

El mayor de los Morales, Cristóbal, no se lo tomó bien y cuando Vanesa intentaba darle una explicación a la decisión, recibió un fuerte golpe en la cara que, según explicaron tres años después los forenses del IMLA, Salvador Baena y Paulino Querol, ante el juez y el jurado popular, le dejó casi KO.

En dicho juicio, los forenses continuaron explicando lo que creían que había sucedido en base a lo que pudieron averiguar del cuerpo. "El homicida se situó a su espalda, le echó hacia atrás la cabeza y la degolló. Si alcanzó el hueso quiere decir que antes atravesó la laringe y los paquetes vasculares, lo que causó una hemorragia masiva", dijeron.

A pedazos en una bañera en sosa caustica

El resto de las lesiones que los expertos apreciaron en los huesos eran típicas de un descuartizamiento. "Para hacerlo se emplearon un cuchillo afilado, un machete o una pequeña hacha y una sierra de mano", sentenciaron.

Los Morales, bajo la batuta de Cristóbal, tenían que deshacerse del cuerpo. La trasladaron tras asesinarla a la bañera y comenzaron a descuartizarla con su serrucho y un machete. No se sabe con seguridad quién estaba en ese momento en casa y que hermanos ayudaron a Cristóbal a descuartizar el cuerpo de Vanesa, mantenerlo una semana en sosa caustica y deshacerse del cuerpo introduciendo los restos humanos en cuatro bolsas de basura que posteriormente desperdigaron en una chopera cercana a la vivienda donde tuvo lugar el crimen.

Lo que si que se supo es lo que en el juicio explicó Miguel Ángel, uno de los hermanos de Cristóbal. "Mi hermano me dijo que había matado a Vanesa, que la descuartizó con una sierra de mano y que guardaba el cuerpo debajo de una cama del trastero de su casa. Olía mal, pero yo no vi el cadáver y no la descuarticé", explicó al jurado como parte también de su defensa al considerarse una confesión.

También dijo que Cristóbal le pidió ayuda para deshacerse del cuerpo de la que había sido su pareja y que cuando él llegó a la casa estaba todo preparado en bolsas. Vanesa desapareció para el resto de sus conocidos y familia y sólo los Morales sabían que había sucedido en realidad.

El otro de los hermanos, Juan Manuel Morales, explicó tres años después ante el juez que no escuchó nada. "Me trajo a la menor para que la calmara y me dijo que me metiera a la habitación y no saliera", relató.

La búsqueda de Pilar que dio con Vanesa

El padre de Vanesa, que llevaba meses sin saber nada de su hija, le dio un ultimátum a su yerno. Éste le había dicho que su hija se había marchado de casa y les había abandonado a él y a su hija pequeña, pero nunca le creyó.

Cristóbal tuvo que poner una denuncia por la desaparición de su Vanesa para que su versión tuviera más credibilidad frente a los padres de ella y llegó el 22 de octubre de 2012. Aquella mañana un agricultor encontraba unos restos humanos de una mujer repartidos en diferentes bolsas de plástico en una chopera.

En principio, se pensó que podría pertenecer a Pilar Cebrián, otra mujer que había desaparecido en las mismas fechas en Ricla y se sospechaba que había sido víctima de un crimen, pero había algunas cosas que no coincidían. La clave estaba en una prótesis que Pilar tenía en la boca.

Se llamó al especialista que se la hizo y las conclusiones de éste dieron un giro a la investigación: No era Pilar Cebrián. ¿Y si se trataba de Vanesa, otra mujer cuya familia había denunciado meses antes su desaparición? Cotejaron el ADN de sus progenitores con los restos encontrados y dio positivo.

La detención del 'clan' Morales

Miguel Ángel Morales también ha relatado cómo su hermano le pidió que se hiciera pasar por Vanesa Barrado para sacar dinero de su tarjeta en el cajero. "Para intentar hacer creer a los padres que Vanesa estaba viva", dijo. Dinero que, según su versión, daba a su hermano y del que nunca se benefició.

La pensión de Vanesa había sido clave para que la policía consiguiese una orden de entrada y registro en la casa de los Morales y diese con la sangre que les incriminaba. Tras el macabro asesinato de Vanesa, dos de los hermanos acudían al cajero con peluca para retirar dinero, haciéndose pasar por ella.

La cuenta de Vanessa, donde estaba el ingreso por discapacidad que ella percibía, fue uno de los puntos para desenredar la trama criminal. El dispositivo policial que se desplegó entorno a este episodio dio sus frutos y los hermanos fueron detenidos con el dinero de la pensión de Vanesa en sus manos saliendo de la entidad bancaria. A partir de aquí, los restos de sangre en el registro de la vivienda acabaron incriminando a los sospechosos.

"Se deshicieron de Vanesa y luego se repartieron sus migajas"

"Se deshicieron de Vanesa y luego se repartieron sus migajas". Es la expresión que utilizó la abogada Sonia González, que representó en el juicio a la familia paterna de la joven asesinada y descuartizada en junio del 2012 en Cadrete.

Esta letrada calificó el crimen como uno de los casos más estremecedores que había vivido. "Se deshicieron de Vanesa y luego se repartieron sus migajas", dijo también en sus conclusiones en 2015 ante los nueve miembros del jurado popular.

En aquel juicio fue la primera vez que se pudo escuchar al principal acusado, Cristóbal Morales, que negó que asesinara y degollara a su pareja. De hecho, llegó a decir que tenía una relación "buena" con ella y que se llevaba "bien dentro de lo que cabe". Añadió que el día de los hechos no discutió con su pareja. "Había discutido con su padre y venía en el coche con su hermano gritando porque su padre la había echado de casa", dijo.

En este tenso proceso también se confirmó la implicación de Jessica Morales, hermana de Cristóbal, que había vendido unas joyas de Vanesa, incluso la alianza de matrimonio en varias tiendas de empeños consiguiendo cerca de 2.000 euros.

Por estos delitos, tanto a Jessica como a José Manuel, se les condenó a 15 meses de prisión por cooperación y receptación de dinero, además de estafa. A Miguel Ángel la decisión del jurado y del juez le llevó a cumplir tres años de prisión por ser el cooperador principal y sospechoso también de haber colaborado en el crimen.

El peso de la ley cayó sobre Cristóbal, siempre frío en el banquillo de los acusados. Fue condenado a 24 años de cárcel y todavía sigue cumpliendo condena en este momento. Un crimen atroz y en familia. De hecho, aquella noche, en la casa de Cadrete, un vecino escuchó un fuerte grito y una frase en plural: "Me vais a matar".

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