Condenado por violencia de género por insultar y tirarle a la cara las albóndigas que le había hecho

El detenido salió de la vivienda y estuvo dando vueltas con su coche por la urbanización donde vivían durante varias horas
Imagen del Palacio de Justicia de Zaragoza donde se celebró el juicio/H.A.
Imagen del Palacio de Justicia de Zaragoza donde

Los hechos tuvieron lugar el pasado mes de octubre de 2024, cuando la víctima llegó a la vivienda que compartía con su pareja acompañada de su hija menor, de trece años de edad. En ese momento, comenzaron a escuchar gritos desde el portal. 

Según ha podido saber HOY ARAGÓN, tras asustarse, ya que en la vivienda estaban solos la pareja de la mujer y la hija mayor de ésta, de 15 años de edad, subieron rápidamente. Al llegar se encontraron a la menor con la camiseta manchada y al hombre muy acalorado.

Tras intercambiar unas palabras, les arrojó las albóndigas que estaban en la mesa y que la menor estaba comiendo.  La mujer le recriminó la acción, y él le dijo que había discutido con su hija mayor previamente porque ella quería comer antes de hora.

Ante esa tensa y complicada situación doméstica, la mujer le dijo que se tenía que marchar de casa, y el hombre salió del salón empujando a la víctima, sin llegar ésta a caer al suelo. Se fue a hacer las maletas al tiempo abría de forma violenta todos los cajones y arrojaba las pertenencias de ambos al suelo, llegando a romper el tendedor que estaba en la habitación.

Que durante este episodio violento la mujer cogió a sus hijas y se encerraron en el salón esperando a que el hombre se fuera de la vivienda. Al no oír nada después, la denunciante fue detrás de él y en un momento dado con la toalla de baño que llevaba en las manos golpeó en la cara a la denunciante, no dejando ninguna marca.

Tras este golpe, y al irse de la casa se dirigió a ella diciéndole que era una muerta de hambre. "No vales nada; si me denuncias veremos a quien van a creer ya que he sido militar”. La mujer después le pidió las llaves del coche las cuales él arrojó al suelo con violencia para después abandonar definitivamente la vivienda.

Horas después apareció en el portal 

Tras este episodio, la mujer tuvo que tranquilizar a las niñas que se encontraban en estado de nerviosismo y con mucho miedo. Horas después, cuando la mujer bajó a pasear al perro, se encontró en el portal al hombre, que le dijo que le había mandado un mensaje a su hija mayor y que tenía que entregarle una ropa que era suya y que tenía en el coche.

Ella le insistió que se fuese y que no quería que viese a sus hijas. Entonces, el hombre volvió a insultarla llamándole "zorra" y amenazándola con que iba a enterarse de quién era él. La denunciante, por miedo ante tal comportamiento subió a encerrarse en el domicilio donde esperaron unos minutos hasta poder bajar al perro pensando que el hombre había abandonado el lugar.

Al final lo encontraron dentro de su vehículo, en estado ebrio, aparcado en la zona de visitantes de la urbanización donde viven. En ese momento, la denunciante le pidió que le diera el mando de la puerta de la urbanización para evitar que volviera a entrar, y él le dijo que no lo tenía justo minutos antes de marcharse en su coche.

Tras subir al piso y tranquilizar a sus hijas, vio al hombre dando vueltas con su coche por la urbanización por lo que decidió llamar a la Policía Nacional. Les dijo a los agentes que mantenían una relación desde hace 7 años y desde hace cinco convivían en el mismo domicilio con la hijas de la mujer. 

Era, dijo, la primera vez que les agredía tanto física como psicológicamente, aunque si que lo había echado de casa varias veces al llegar borracho. La hija mayor de la víctima si que les dijo a los policías que la pareja de su madre era "un monstruo", y que discutía continuamente con ella.

Condenado a trabajos para la comunidad

El juzgado de Violencia sobre la mujer número tres condenaba al denunciado, defendido por la abogada Ana Villanueva, y tras un acuerdo entre acusación y defensa por un delito de lesiones en el ámbito familiar a 40 días de trabajos en beneficio de la comunidad.

Además, el juez le ha prohibido acercarse a la víctima a menos de 200 metros, a su casa y a lugares  frecuentados por ella y conocidos por el condenado, así como comunicarse con ella de cualquier forma o manera, por escrito, por correo postal, verbalmente, por e-mail, correos electrónicos o terceras personas por plazo de doce meses.

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