Disturbios en Pilares: la extrema violencia de los detenidos termina en multa conjunta
Los policías nacionales que actuaron esa noche aseguran que se vieron en ocasiones rodeados por una multitud que no dejaba de arrojarles objetos y que, según cita textual fruto de sus declaraciones, "mostraban una agresividad extrema".
El ataque tuvo lugar entre las dos y las cinco de la madrugada del 12 de octubre de 2021, el año en el que todavía estábamos saliendo de una pandemia y apenas había actos convocados en las fiestas del Pilar. De ahí que, de manera espontánea y a través de redes sociales, muchos jóvenes acabasen reuniéndose en el entorno de la Plaza del Justicia donde se formó un botellón improvisado.
Los ánimos se caldearon cuando un grupo de estos jóvenes comenzó a realizar destrozos en la fachada del hotel Catalonia, arrancando alguna de las letras justo encima de la entrada. El recepcionista que se encontraba dentro llamó a la Policía Nacional que ya había tomado posiciones en el perímetro y comenzaron a aumentar los disturbios.
Los agentes relataron que fueron acosados por una lluvia de objetos que les caían desde las calles adyacentes a la plaza, desde donde grupos de jóvenes, de manera espontánea, volcaban contenedores para buscar más objetos que lanzar a los policías.
Éstos comenzaron ya a dividirse por grupos y pedir apoyo para no verse rodeados y empezaron a cargar y a detener a algunos violentos que les acosaban e insultaban. En total se produjeron 18 detenciones, cinco de ellas de menores de edad. Entre los detenidos, de diversa procedencia, había hombres y también mujeres.
Algunos de los casos de detenciones practicadas por las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado fueron, como ellos mismos cuentan, especialmente complicadas. En una de ellas, por ejemplo, la de C.C.L.M., mayor de edad, un policía acabó en el suelo tras pedirle al detenido que dejase de manipular su teléfono móvil y grabar así como mandar mensajes ya que había sido detenido y debía apagarlo y entregarlo.
"Si mis amigos lo hacían, yo no iba a ser menos"
Otro de los detenidos, I.M., explicaba voluntariamente, una vez fue conducido a Comisaría en calidad de detenido al preguntarle por un palo que llevaba en la mano en el momento de su arresto, que ese palo lo quería para tirárselo a los policías; que había visto como sus amigos entraban a un local y salían con objetos que luego arrojaban a los policía y que él no iba ser menos.
Este local era un bajo situado en la Plaza de San Antón, cuya puerta de acceso habían roto con la barra que llevaba el detenido. Los policías, en el momento de esta detención, llegaban incluso a tener problemas para mantener su posición y al detenido y tenían que abandonar el lugar en bloque y solicitar colaboración para el traslado del joven.
Otro chico, C.C.L.M., al verse rodeado por dos policías de paisano, le dio un puñetazo en el rostro a uno de ellos y una patada en la espinilla a otro. A J.L.N lo localizaron momentos después, incitando a otros a que lancen botellas e incluso a que se dirijan a agredir a los agentes que allí se encuentran.
Casi en torno a las cuatro de la madrugada, dos horas después del comienzo de los altercados, los policías detienen a otras dos jóvenes. Éstas, vestidas de chándal y con zapatillas deportivas, estaban recogiendo varias botellas y objetos de cristal de un contenedor para después dirigirse hacia donde se encontraba la línea policial y lanzarlos contra los funcionarios que intentaban repeler el ataque.
Doce de los dieciocho acusados, representados por los letrados Fernando García, Eva Abadía, Pilar Almale, Cirstina Castejón, Carmen Sánchez o Luis Ángel Marcen, escuchaban esta semana el veredicto del juez. Su castigo por participar activamente, según la Policía Nacional, en aquellos disturbios.
Seis meses por atentado y otros seis por desórdenes públicos. Un año en total respecto a los cinco que pedían para ellos desde las acusaciones particulares y Fiscalía por la gravedad de los hechos; ninguno de ellos entrará en prisión.
Es parte del acuerdo al que se llegó en la sala, que incluía una indemnización, entre ellos, al Consorcio de Compensación de Seguros y a los Funcionarios del Cuerpo Nacional de Policía heridos. En total cerca de 6.000 euros de los que cada uno tendrá que pagar poco más de 400.

