El final de una saga de atracadores de Zaragoza: dejan salir de la cárcel a su hermano para despedirse en el hospital

La trayectoria de los hermanos Ortiz Perea en Zaragoza y Valencia se remonta a los años 80 cuando comenzaron a atracar bancos
Imagen de Benito Ortiz Perea tras ser detenido por la policía en la estación de autobuses en 2018 /P.N.
Imagen de Benito Ortiz Perea tras ser detenido por la policía en la estación de autobuses en 2018 /P.N.

La última vez que uno de los Ortiz Perea apareció en los medios de comunicación fue por una fuga. Sucedió en agosto de 2018, durante un traslado desde el Hospital Universitario Miguel Servet al Centro Penitenciario de Zuera. Benito no se lo pensó dos veces y, en un descuido de los agentes que le custodiaban, salió a la carrera saltando la valla del perímetro y huyó en mitad de la noche.

La Policía Nacional lo detuvo dos meses después en un control rutinario en la estación de autobuses en Delicias; iba disfrazado y había cambiado de aspecto físico. A pesar de todo fue identificado y enviado a prisión. Desde entonces no ha salido más que para ir al hospital, esta vez mejor escoltado, por sus continuos problemas de salud.

En la prisión zaragozana ha coincidido con sus hermanos, Pedro y Antonio; este último moría en la cárcel tras una larga enfermedad hace unos años. Una saga de atracadores de bancos que se hicieron famosos en los años 80 y que no dejaron de actuar hasta que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad cortaron sus delictivas trayectorias. 

Una de las últimas sucedió en el año 2016. El atraco a mano armada a una armería en la capital oscense. Fue por la tarde y acabó con un herido, el dueño del establecimiento, que se enfrentó a los atracadores y recibió varios disparos.

Según fuentes de la investigación, los autores del atraco fueron Benito y Pedro Ortiz Perea. Los veteranos delincuentes huyeron en un coche que habían robado en Zaragoza tras secuestrar a su dueña y que abandonaron días después en la localidad oscense de Candasnos.

Los hermanos Ortiz Perea acabaron siendo detenidos en Valencia con un subfusil y una escopeta recortada, así como numerosa munición. Entonces pasaban ya los cincuenta años y media vida dedicada a los robos, secuestros, amenazas y sobre todo, atracos a bancos. Los últimos de un clan familiar que ha actuado en Aragón en varias ocasiones.

Otro de sus últimos atracos, en 2009, en una sucursal del BBVA, y también en la capital oscense. En este otro atraco, Benito actuó con un compinche habitual, Pedro Pilarces, y ambos se sentaron en el banquillo de los acusados dos años después.

Estos dos conocidos delincuentes que habían pasado ya más de 25 años en prisión cuando se sentaron en el banquillo del Juzgado de lo Penal en 2011, se enfrentaron a penas que sumaban 20 años de cárcel por el asalto de 2009, que terminó frustrado por empleados de la entidad bancaria, antes de poder huir con un botín de 37.500 euros.

También estaban con ellos Antonio y Pedro Ortiz Perea, que fueron condenados con su hermano y el socio de atracos a prisión. El atraco de 2016 y la fuga de Benito dos años después fueron los últimos coletazos de la banda.

La despedida de otro de los Ortiz Perea

Ahora, según ha podido saber HOY ARAGÓN, el paso de los años, muchos de ellos en prisión, y el historial de adicciones de los Ortiz Perea han acabado haciendo mella en esta familia de delincuentes. 

Esta semana uno de los hermanos que sigue cumpliendo condena en la prisión de Zuera, Pedro Ortiz Perea, recibía un permiso de Instituciones Penitenciarias para visitar a Benito, que lleva varios días ingresado en el módulo de presos del Hospital Universitario Miguel Servet, tras padecer una larga enfermedad que le ha tenido ingresado un tiempo.

Fuentes consultadas por este periódico digital aseguran que podría tratarse de una visita para despedirse de su hermano Benito. Un gesto de buena voluntad del centro penitenciario, tras conocer el empeoramiento de la salud de otro de los hermanos Ortiz Perea. 

Pedro Ortiz Perea sería el último de una de las sagas de atracadores de bancos con célebre y de los últimos 50 años. Un clan familiar que tiene en Valencia sus raíces pero que se ha movido mucho entre Zaragoza y Huesca. Prueba de ellos, los últimos atracos que han cometido en sucursales bancarias. 

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