El lío entre asociaciones que atienden a los inmigrantes acogidos en Sabiñánigo: se quedan sin trabajo y sin techo
Hace un año el albergue de Pirenarium de Sabiñánigo se convirtió en la residencia temporal para 187 migrantes. Se trataba del programa de acogida humanitaria de migrantes llegados a Canarias. Según fuentes de Delegación de Gobierno, en agosto había 187 plazas en Sabiñánigo, 60 en Quicena, 73 en Épila y 282 en Zaragoza.
El pasado verano los inquilinos del albergue denunciaban algunas carencias en sus necesidades básicas y pedían clases de español para avanzar en su independencia e inclusión para tener sus propios proyectos de vida en España.
Es cierto que han recibido clases de español por parte de voluntarios de la Plataforma Pro Refugiados del Alto Aragón, pero solicitaban más esfuerzos por parte del Ministerio para avanzar en su integración.
No era lo único de solicitaban ya que también se dirigían a la asociación Apip Acam, que gestiona su acogida, a los que pedían tener una mejor asistencia en cuando al vestuario y a la alimentación.
Por aquel entonces ya empezaban a vislumbrarse algunos encontronazos entre la Plataforma Prorefugiados del Altoaragón y APIP ACAM ya que los primeros no consideraban el albergue como un centro de asilo capaz de cubrir todas las necesidades de sus usuarios. "No cumple las garantías mínimas ni cuenta con los recursos suficientes para garantizar los derechos de las personas actualmente alojadas”, exponían el pasado es de julio.
Ahora un grupo de estas personas que se encontraban en fase de acogida se marchó a Burgos para trabajar tras una oferta laboral dentro de este programa de acogida y, según fuentes consultadas por HOY ARAGÓN, no se ha llegado a un acuerdo.
El empleador y esta veintena de trabajadores rescindieron su vínculo laboral y han regresado a Sabiñánigo sin el empleo previsto y sin plaza. Ahora, según estas mismas fuentes, apuntan a su empleador ya a la asociación y han sido acogidos por la Plataforma Prorefugiados del Altoaragón.
EN LA CALLE Y CON TIENDAS DE CAMPAÑA
Han decidido denunciar su situación ya que consideran que en el trabajo que se les ofreció en Burgos no tenían buenas condiciones. De aquella veintena de refugiados queda tan solo una parte ya que otros decidieron aceptar otro empleo en Murcia y se han ido ya a trabajar a esta comunidad.
La imagen ahora es la de dos tiendas de campaña en un jardín a las puertas de l albergue y cuatro inmigrantes plantados ante lo que consideran una desidia de aquellos que debían ayudarles cuando llegaron a España.
Se trata de cuatro jóvenes de entre 18 y 21 años procedentes de Gambia que regresaron sin trabajo y están, dicen, tirados en plena calle y sin nadie que les ayude. Mientras la Plataforma Prorefugiados les anima a denunciar a APIP ACAM que se encarga de alojarles en España, ya que dicen que les asiste el Estatuto del Refugiado y tienen unos derechos.
Esta Plataforma asegura que cuando estos refugiados fueron a trabajar por un plazo de dos meses a Burgos no les dieron la información necesaria si al final tenían algún problema. Ahora ese problema ha llegado y, además de la insatisfacción de los propios refugiados que se sienten en tierra de nadie, hay que añadir la confrontación entre, por un lado, la asociación que se encarga de acogerlos tras un convenio con el Ministerio español y la Plataforma ya mencionada que apunta a una dejadez y abandono.
Un nuevo lío en la capital de la comarca de Alto Gállego, cuyos cerca de 9.000 habitantes asisten perplejos a un nuevo capítulo de desencuentros tras la llegada de los refugiados dentro del plan establecido por el Gobierno Central.

