Le cae una multa de 200 euros solo por llevar la ropa no adecuada en el coche: la Guardia Civil vigila con dureza este aspecto
En plena primavera y con la subida de las temperaturas, que en Zaragoza están alcanzando ya los 30 grados, muchos conductores optan por llevar ropa más ligera y cómoda a la hora de coger el coche y no pasar tanto calor dentro del vehículo. Sin embargo, lo que parece una elección inofensiva puede acabar en sanción económica si se trata de ponerse al volante con un calzado inadecuado.
Es el caso de un conductor que, tras un trayecto aparentemente normal, fue sancionado con hasta 200 euros. El motivo de esta multa fue circular con un tipo de calzado que, a juicio de los agentes de la Guardia Civil, no garantizaba la seguridad necesaria para la conducción.
Aunque la normativa no prohíbe de forma explícita el uso de chanclas, sandalias o incluso conducir descalzo, la interpretación de los agentes de tráfico resulta clave. Si consideran que el conductor no mantiene la libertad de movimientos o el control adecuado del vehículo, pueden imponer una multa.
Multas de 80 a 200 euros
El artículo 18 del Reglamento General de Circulación establece que el conductor debe garantizar en todo momento su propia seguridad, la de los ocupantes y la del resto de usuarios de la vía pública. En este sentido, un calzado que no sujete bien el pie o que pueda desprenderse fácilmente puede dificultar el uso correcto de los pedales.
Expertos en seguridad vial advierten de que las chanclas o calzado similar pueden engancharse, deslizarse o incluso salirse del pie durante la conducción. Esto reduce la precisión al frenar o acelerar y aumenta el tiempo de reacción ante cualquier imprevisto. Además, conducir en estas condiciones puede generar incomodidad, distracciones e incluso situaciones de estrés al volante, factores que incrementan el riesgo de accidente.
Por todo ello, aunque muchos conductores lo desconocen, llevar un calzado inadecuado puede traducirse en sanciones que van desde los 80 euros, en los casos más leves, hasta los 200 euros si se considera que existe un riesgo claro para la seguridad vial. Un detalle que conviene tener en cuenta antes de coger el coche, especialmente en días de calor o cuando el destino es la playa o la piscina.

