El barco se partió y se hundió rápido: buscan en el naufragio al entrenador del Valencia CF y tres de sus hijos
La travesía navideña de una familia valenciana por Indonesia terminó en tragedia a última hora del viernes 26 de diciembre, cuando la embarcación turística en la que viajaban se hundió en aguas del Parque Nacional de Komodo, cerca de la isla de Padar, una zona muy frecuentada por viajeros que buscan llegar a la famosa isla de Komodo. Desde entonces, los equipos de rescate indonesios mantienen la búsqueda del padre y tres de sus hijos, mientras que la madre y una hija han logrado sobrevivir.
La familia había viajado al archipiélago para pasar unas Navidades diferentes, con turismo de naturaleza y navegación entre islas. Pero el mar —y la fragilidad de una parte del transporte marítimo turístico en Indonesia— cambió el sentido del viaje en cuestión de minutos.
El relato más duro lo pone voz de Enrique Ortuño, padre de la mujer superviviente, que ha explicado a EFE que Fernando Martín Carreras —entrenador del Valencia CF Femenino B— y tres de los niños habrían quedado en la zona de camarotes cuando todo se precipitó. “Quedaron atrapados en el camarote”, ha señalado en declaraciones recogidas por medios españoles, describiendo un hundimiento rápido y violento.
El momento del naufragio: fallo y mar adverso
Según la información ofrecida por las autoridades de rescate y medios internacionales, el barco llevaba 11 personas: seis miembros de la familia española, cuatro tripulantes indonesios y un guía. En el siniestro, siete personas fueron rescatadas —entre ellas la madre y una hija— mientras continúa la búsqueda de los desaparecidos.
Los rescatadores han explicado que las operaciones están condicionadas por el estado del mar, con oleaje fuerte y problemas de visibilidad durante la noche. De hecho, las tareas tuvieron que interrumpirse temporalmente y reanudarse cuando las condiciones lo permiten.
En paralelo, el caso ha golpeado también al entorno deportivo valenciano. El Valencia CF ha expresado públicamente su pesar por la muerte y/o desaparición del técnico y parte de su familia, en un contexto todavía marcado por la incertidumbre operativa: mientras no haya localización, oficialmente se habla de desaparecidos, aunque el paso de las horas complica cualquier escenario.
Búsqueda por mar, radio de rastreo y restos a la deriva
Los servicios de emergencia indonesios han desplegado recursos marítimos —incluyendo embarcaciones rápidas y apoyo de otros medios— en un radio de rastreo que se ha ido ajustando según los hallazgos. Se han localizado restos y debris compatibles con la embarcación, lo que ayuda a acotar el área, aunque no despeja la gran incógnita: dónde pudieron quedar atrapados quienes no lograron salir.
Al mismo tiempo, el testimonio familiar subraya un detalle decisivo: la madre y la hija superviviente se encontraban en una parte alta del barco, lo que pudo darles una oportunidad en el instante crítico, mientras el padre y los otros menores habrían estado en la zona interior.
En el Parque Nacional de Komodo, la postal turística convive con un recordatorio que Indonesia conoce demasiado bien: los accidentes marítimos no son raros, a menudo por la combinación de meteorología, sobrecarga o estándares de seguridad desiguales.

