La redada a una casa okupada en Oliver deja nueve detenidos y seis policías heridos
Una intervención policial en una vivienda precintada del barrio zaragozano de Oliver se saldó el pasado viernes con nueve personas detenidas y seis agentes heridos. La actuación, llevada a cabo por la Policía Nacional, se produjo tras recibir varios avisos de vecinos sobre movimientos sospechosos en el inmueble, que se encuentra clausurado debido a un alto riesgo de derrumbe.
El inmueble en cuestión ya había sido desalojado en ocho ocasiones anteriores, y las autoridades habían colocado un precinto oficial para impedir el acceso, dado el peligro estructural que representa. A pesar de ello, los presuntos ocupantes accedieron de nuevo al edificio, lo que motivó la intervención de las fuerzas de seguridad.
Durante la operación, que fuentes policiales describen como "muy complicada", los agentes fueron recibidos con una respuesta violenta. Según el relato oficial, los implicados portaban palos, cuchillos y llaves inglesas, herramientas que utilizaron para intentar repeler la actuación policial. Como consecuencia de este enfrentamiento, seis agentes resultaron heridos.
Los detenidos fueron puestos a disposición judicial el sábado, y actualmente se encuentran en libertad. Se les imputa un presunto delito de atentado contra agentes de la autoridad, aunque no se les acusa de ocupación ilegal como tal. La Policía Nacional ha aclarado que, si bien estas personas accedieron al interior del edificio, no llegaron a establecerse en él de forma permanente.
El motivo principal de la intervención no fue únicamente por la entrada no autorizada, sino por el peligro que representa el estado del edificio. La estructura está gravemente dañada, y se teme que un colapso pueda producirse en cualquier momento. Por ello, los agentes actuaron para preservar la integridad física tanto de los ocupantes como del resto del vecindario.
Desde la Jefatura Superior de Policía de Aragón se subraya que este tipo de intervenciones no son infrecuentes en ciertas zonas de Zaragoza, donde los problemas relacionados con la ocupación de inmuebles en mal estado generan conflictos de convivencia y suponen riesgos para la seguridad pública. En este caso concreto, el peligro estructural del edificio añade un elemento adicional de urgencia y gravedad a la situación.
Vecinos del barrio Oliver han expresado su preocupación por la reiteración de episodios similares en la zona. Muchos de ellos aseguran sentirse inseguros y afirman haber alertado en más de una ocasión a las autoridades sobre el uso indebido de viviendas en ruinas. También han solicitado una mayor presencia policial y medidas definitivas para evitar que inmuebles en riesgo sean ocupados de nuevo.


