Roban en su casa de Zaragoza tras darle una paliza y retenerle 4 horas: una historia de terror
Este zaragozano vivió el pasado 9 de febrero el peor día de su vida. Una historia aterradora que ha contado en exclusiva a HOY ARAGÓN. Eran las nueve y media de la mañana de un domingo invernal. Los fines de semana acostumbraba a ir al gimnasio pronto y a esa hora siempre volvía a su casa.
"Cuando fui a entrar en mi casa en el barrio de San Pablo , concretamente en la calle Pignatelli, vi a tres chicos dentro, al lado del ascensor. Pensé que estaban esperando a un amigo que vivía en el edificio", recuerda.
Al entrar, pasó junto a los tres chicos y subió las escaleras hasta su piso. "Enseguida me di cuenta de que estaban detrás de mi y recibí un golpe fuerte. Lo siguiente que recuerdo es que estaba dentro de mi casa en el sofá tirado recibiendo golpes por todos los lados", recuerda este zaragozano que meses después tiene todavía alguna secuela física.
A partir de aquí, dolor, ruido de golpes, y una casa que acabaron destrozando mientras su dueño yacía mal herido, con una marca profunda de cuchillo, con el que le intimidaron y agredieron, en la frente, y ese miedo psicológico de no sentirte seguro ni en tu propio hogar.
"Pasaron horas y me seguían pegando y gritando. Parecían colocados y estaban muy excitados. Llegué a pensar que no iba a salir de mi casa", afirma. Eran dos los que le pegaban y el tercero miraba, según la víctima y testigo directo de estos graves hechos, parecía estar demasiado drogado para darse cuenta de lo que estaban haciendo.
Sin camiseta, sangrado de la cabeza y sin poder hablar
Al cabo de unas horas, este hombre, en una situación de semi inconsciencia, decidió hablar con ellos. "No veía salida y ellos seguían en mi casa destrozándolo todo y pegándome. Al más parado le dije que teníamos que solucionar esto y que cogiesen lo que quisiesen y se marcharan", se sincera.
Recuerda después que estuvo un rato tumbado, boca abajo, y no sabe cuando sus tres agresores se marcharon. "Cuando vi que estaba solo igual habrían pasado ya cuatro horas. Salí asustado a la calle, con la herida de la cabeza, dolorido porque llevaba varias costillas rotas y con un dolor en el pecho que no me dejaba articular palabra", dice.
Al llegar a un centro sanitario fue atendido de urgencia y estuvo meses recuperándose de sus heridas. Lo primero que hizo, tras ser consciente de lo que había pasado y de la gravedad del hecho, fue denunciar. "Iban muy drogados y yo podía haberme quedado allí. Me podían haber matado", denuncia todavía con el susto en el cuerpo.
Una noche descontrolada con media docena de robos
Tras hablar con varios agentes de Policía Nacional a los que explicó detalladamente los hechos, comenzó la búsqueda de estos agresores. "Se llevaron 900 euros que tenía en casa, un reloj de otros 900 euros, el teléfono móvil y otros objetos de valor; lo dejaron todo destrozado", reconoce.
De hecho, la policía localizó a uno de ellos que llevaba puesto su reloj y tenía en el bolsillo su teléfono móvil. "Les dijo que no era suyo el teléfono y lógicamente lo detuvieron junto con sus dos compinches", asegura esta víctima de robo violento.
Los investigadores le contaron que esa noche cometieron cerca de media docena de robos violentos, el último en su casa. Que ya venían de otra vivienda y que "trabajan" ejerciendo la prostitución y con el tráfico de drogas. "Fue muy doloroso y traumático y he querido contarlo porque, al igual que me pasó a mi, le puede pasar a cualquiera", sentencia. Los detenidos estuvieron 48 horas en un calabozo y fueron puestos en libertad con cargos.

