La trama de las infraviviendas en Zaragoza camuflada por una empresa de almacenes para paquetería
Había alquilado hasta tres locales diferentes en la capital aragonesa, uno en Parque Roma, otro en la Avenida San José y un tercero en la calle Daroca. Este último estaba destinado, o así se lo dijo al arrendador, como almacén de de materiales de construcción.
Pagó a la dueña, una particular, la cantidad de 800 euros, correspondiente a dos mensualidades, para luego dejar de pagarle. El artífice de esta trama que se aprovechaba de la vulnerabilidad y necesidad de la gente, R.F.J., se sentía tan impune que incluso se lo llegaba a comentar a algunos periodistas con los que llegó a hablar, tras destaparse estos hechos en el local de Parque Roma.
El detenido, natural de Badajoz y con domicilio en Utebo, constaba, según ha podido saber HOY ARAGÓN, como administrador único de dos sociedades, las cuales utilizaba como supuestas tapaderas para alquilar infraviviendas. A pesar de que había otras personas que podrían participar en esta trama, la policía apunta a R.F. como gestor único de la sociedad limitada y titular real de todo el capital social de dicha sociedad.
A finales de mayo, y tras la denuncia de las propietarias del local de Parque Roma, con quiénes realizó el mismo 'modus operandi' que con el resto, es decir, asegurarles que lo alquilaba como almacén dejándoles de pagar tras las primeras mensualidades, se producía el lanzamiento del local.
Tras el desalojo de las personas, incluso familias, que habían pagado por unos habitáculos ínfimos, la policía descubrió que, según el espacio, le daban al detenido cantidades que oscilaban de los 200 a los 800 euros.
Reunión de inquilinos y otros 150 euros por el empadronamiento
El principal acusado de la trama, al que algunos de sus inquilinos apodaban 'rober', llegó a convocar reuniones cuando se veía cercado por una situación cada vez más insostenible, para convencer a las personas a las que supuestamente estaba engañando de que nadie les podía echar de allí y que tenía todos los permisos correspondientes.
También les ofrecía la posibilidad de empadronarse en otra vivienda, en la que presuntamente nunca había vivido. A los que accedían les acababa cobrando 150 euros. Los ingresos los recibía por Bizum y les daba la opción que realizar reparaciones o reformas en los habitáculos a cambio de cobrarles menos.
Según ha podido saber este periódico digital, también les cobraba aparte los gastos de luz y agua, y posteriormente se descubrió que no pagaba a las compañías suministradoras de ambos servicios básicos.
Se realizaban obras de compartimentación y conexión de espacios, así como instalaciones de forma precaria, con materiales de deshecho o procedentes del vertedero. La cocina común carecía de extracción de humos, y los cuartos no disponían, según el informe policial, ni de ventilación ni de iluminación suficiente.
Esta falta de ventilación acabó provocando humedades y, en caso de alguna alarma, los pasillos que comunicaban las habitaciones resultaron, para los agentes que estuvieron allí, "laberínticos", de tal manera que en caso de alerta, las consecuencias de cara a una evacuación habrían resultado fatales.
Del boca a boca, con conversaciones de bares, a anuncios en plataformas de pisos, así conocían la existencia de estas infraviviendas en las que R.F.J. Para este detenido por la Policía Nacional, según explican los investigadores, todo eran ingresos. Llegaba a ganar casi 30.000 euros al mes y dejaba impagos cada vez más grandes. Para que se hagan una idea, solo en electricidad, en su tres locales alquilados, llegó a defraudar presuntamente más de 24.000 euros.

