Desmantelan en Zaragoza una red de trata sexual: ocho mujeres liberadas y cuatro detenidos

La investigación comenzó cuando una de las mujeres denunció que había sido captada en su país de origen con promesas falsas de trabajo en España
Coche de Policía Nacional / EP
Coche de Policía Nacional / EUROPA PRESS

La Policía Nacional ha desarticulado una red criminal en Zaragoza dedicada a la trata de seres humanos con fines de explotación sexual y tráfico de drogas, en la que ocho mujeres extranjeras han sido liberadas tras ser sometidas a condiciones de abuso y coacción. Las víctimas, que se encontraban en situación irregular, trabajaban bajo el control de los detenidos, sin poder elegir a sus clientes ni tener descanso en su jornada laboral, que se extendía durante todas las horas del día y la semana.

La investigación, llevada a cabo por la UCRIF (Unidad contra la Trata y Explotación Sexual) de la Brigada de Extranjería y Fronteras de Zaragoza, comenzó después de que una de las mujeres denunciara que había sido captada en su país de origen con promesas falsas de trabajo en España. Una vez en Zaragoza, fue obligada a ejercer la prostitución en un prostíbulo controlado por los responsables de la red, quienes la mantenían bajo amenaza constante y sin posibilidad de escapar. Esta denuncia fue el punto de partida para una compleja operación policial que permitió identificar a las personas involucradas en la explotación de las víctimas y desmantelar la red.

Según las investigaciones, las mujeres obligadas a prostituirse debían entregar una parte significativa de sus ganancias a los responsables del prostíbulo. Además, se les imponía un alquiler abusivo por las condiciones precarias en las que vivían, lo que les dejaba sin posibilidad de escapar de su situación de vulnerabilidad. Los detenidos les asignaban a los clientes a través de anuncios en páginas web de citas y encuentros sexuales, lo que aumentaba aún más su nivel de coacción. De acuerdo con los testimonios recogidos, también se les obligaba a ofrecer un servicio adicional a los clientes, conocido como “fiesta blanca”, que consistía en el suministro de sustancias estupefacientes.

En algunos casos, las víctimas eran obligadas no solo a ejercer la prostitución, sino también a distribuir drogas entre los clientes. Estos servicios de "fiesta blanca" formaban parte de la actividad ilegal que la red llevaba a cabo, y que se extendía tanto a los consumidores de las víctimas como a la venta de sustancias entre los propios clientes. Esta situación de abuso era desconocida para muchas de las víctimas, que no veían salida a su situación debido a la falta de recursos y la manipulación psicológica a la que estaban sometidas.

El 6 de febrero, durante un registro realizado en un inmueble en el barrio de Delicias, conocido por ser utilizado como prostíbulo, los agentes de la Policía Nacional localizaron a las ocho mujeres extranjeras, que habían sido forzadas a ejercer la prostitución en condiciones extremas. En el lugar, también se incautaron sustancias estupefacientes tanto para el consumo de las víctimas como para la venta a los clientes. Además, se hallaron documentos como pasaportes, cuadernos de contabilidad y hojas de control de actividades, que permitieron desmantelar la estructura criminal y confirmar la existencia de una red organizada con ramificaciones más amplias.

Las investigaciones, que continuaron durante los días siguientes, llevaron a la detención de tres personas más en Zaragoza, presuntamente responsables de los delitos relacionados con la trata de seres humanos, prostitución y tráfico de drogas. Estos detenidos se encargaban de gestionar los anuncios en internet y de coordinar las operaciones dentro del prostíbulo.

La operación culminó el 10 de febrero, cuando, en colaboración con la Brigada Provincial de Extranjería y Fronteras de Sevilla, se arrestó a una cuarta persona, presunta encargada de coordinar y supervisar el funcionamiento del prostíbulo en Zaragoza. 

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