Adiós al camionero forestal: los camiones sin conductor toman las pistas más peligrosas

La conducción autónoma sale del asfalto: una flota piloto operará en rutas forestales remotas para evitar el oficio más peligroso del sector
camion autonomo pistas forestales
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A finales de este año, en algún punto de los bosques de Alberta, varios camiones madereros van a empezar a moverse sin nadie al volante. Los conduce inteligencia artificial. La empresa que firma el piloto quiere demostrar algo concreto: que la conducción autónoma ya no es solo cosa de autopistas y que puede meterse en los caminos donde nadie quiere conducir.

Hablamos de pistas forestales. Caminos sin asfaltar, llenos de baches, con tramos en pendiente y un comportamiento que cambia según el mes: barro y agua en otoño, hielo en invierno, polvo denso cuando aprieta el calor. Ahí trabajar de camionero es un oficio de riesgo, no un eufemismo. Y faltan profesionales dispuestos.

Kodiak AI y West Fraser firman el primer piloto en Alberta

La compañía es Kodiak AI, estadounidense, especializada en lo que ellos llaman inteligencia artificial física aplicada al transporte pesado. Su socio en este piloto es West Fraser, una multinacional canadiense que se presenta como el mayor fabricante mundial de materiales de construcción derivados de la madera. Los camiones llevarán instalado el sistema de Kodiak, que tiene nombre propio, Kodiak Driver: una mezcla de sensores, cámaras y software pensada para soportar las condiciones de la industria forestal y, también, de los pozos de petróleo y gas.

Un diseño pensado para el barro, no para la autopista

La empresa insiste en que ese diseño es lo que separa su proyecto de los coches autónomos urbanos a los que estamos acostumbrados a ver en titulares. Aquí no hay carriles bien pintados ni semáforos. Hay barro, vibración constante y temperaturas que pueden bajar de cero o pasar los cuarenta grados en cuestión de meses. La hoja de servicio que ponen sobre la mesa para avalarlo es la Cuenca Pérmica, en Texas, donde aseguran haber tenido a finales de 2025 una flota comercial de unos veinte camiones operando sin conductor.

Detrás de la noticia tecnológica hay un problema laboral. La industria del transporte pesado arrastra años de escasez de conductores, y los puestos para rutas forestales son los peores parados: salarios ajustados, jornadas largas, condiciones físicas duras y una probabilidad alta de accidente. El piloto, en el que también participa el centro de investigación canadiense FPInnovations, quiere asegurar la cadena de suministro hacia los aserraderos sin que nadie tenga que jugarse la vida en una pista resbaladiza.

Por qué este piloto interesa al Pirineo aragonés

Lo que pasa en Alberta describe, sin pretenderlo, lo que ocurre también en el Pirineo. La Jacetania, el Alto Gállego o el Sobrarbe tienen sus propias pistas de saca: caminos estrechos, mucha pendiente, hielo en invierno, barro en cuanto cae una tormenta de verano. La extracción de madera y biomasa por esos tramos depende de un colectivo de transportistas cada vez más pequeño y más mayor, igual que en Canadá.

La homologación en Europa de sistemas pensados para conducción fuera de carretera todavía no está sobre la mesa. Si algún día lo está, el negocio maderero del Pirineo no es el único interesado. La limpieza de los montes depende del mismo gremio, y ese trabajo es lo único que separa un verano normal de uno de incendios sin control.

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