Culpa a la IA de 1.000 despidos y planea que gestione el 65% de su código

La empresa ahorrará más de 500 millones de dólares al año y prevé que la IA asuma el 65% de sus tareas de programación
snapchat
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Una empresa tecnológica global ha anunciado el despido de aproximadamente 1.000 empleados —el 16% de su plantilla mundial— en una reestructuración que su consejero delegado ha justificado públicamente por los avances en inteligencia artificial. El anuncio llegó mientras el directivo disfrutaba del festival de música de Coachella, en California.

El recorte afecta a una compañía con más de 400 millones de usuarios activos en todo el mundo, cuyo producto es una de las aplicaciones de mensajería y redes sociales más populares entre la generación Z. Los despidos se harán efectivos en las próximas semanas y los costes de reestructuración asociados alcanzarán, según estimaciones propias, hasta los 130 millones de dólares.

Snap y la apuesta por automatizar el código

Se trata de Snap Inc., la empresa matriz de Snapchat. Su CEO, Evan Spiegel, ha argumentado que la inteligencia artificial permite ahora lograr la misma eficiencia operativa con equipos más pequeños. El elemento más llamativo del plan: que la IA asuma hasta el 65% de las tareas de programación y desarrollo de software. Una cifra que, de cumplirse, representaría uno de los niveles de automatización técnica más altos anunciados públicamente por una empresa de su escala.

Según las proyecciones de la compañía, esta transición le permitirá ahorrar más de 500 millones de dólares anuales en costes operativos. Los mercados financieros respondieron con optimismo: las acciones de Snap subieron con fuerza tras el anuncio. La empresa actualizó al alza sus previsiones para el primer trimestre de 2026, apuntando a unos ingresos de aproximadamente 1.530 millones de dólares y un EBITDA ajustado de unos 233 millones, muy por encima del rango de 170-190 millones que manejaba el consenso de analistas.

El momento y las críticas

El contexto del anuncio no ha pasado desapercibido. Varios observadores del sector señalaron el contraste entre las imágenes de Spiegel en Coachella y las notificaciones de despido que recibían ese mismo día centenares de empleados. El impacto en la moral interna —en una empresa que ya acumulaba recortes anteriores— fue, según fuentes del sector, considerable.

A ese malestar se suma el fracaso de un acuerdo que habría aliviado la presión financiera de Snap. Según informaciones previas al anuncio, la compañía de búsquedas Perplexity AI había negociado una integración en Snapchat valorada en 400 millones de dólares, pero el trato se rompió antes de materializarse. El analista Dare Obasanjo calificó el acuerdo de poco realista: Perplexity difícilmente podía asumir esa suma y obtenía escasos beneficios estratégicos a cambio.

A pesar de los recortes, Snap mantiene sus objetivos a largo plazo: alcanzar los 1.000 millones de usuarios activos mensuales y reforzar su apuesta por las gafas de realidad aumentada, una línea de producto en la que la compañía lleva años invirtiendo sin haber conseguido aún el impulso comercial esperado.

Lo que queda sin respuesta clara es una pregunta que cada vez más empresas del sector están forzando a plantearse: hasta qué punto la IA es la causa real de estos despidos o, más bien, la justificación más conveniente en un momento en que los inversores premian la reducción de costes por encima de casi cualquier otra métrica.

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