La tensión constante entre Bunbury y Broncano en La Revuelta: "No has puesto nada de mi música"
Hay invitados que van a La Revuelta a dejarse entrevistar. Y hay invitados que van a jugar. Enrique Bunbury llegó este martes al programa de David Broncano en La 1 con un disco nuevo bajo el brazo —De un siglo anterior— y con algo más difícil de traer: la determinación de no responder nada que no le apeteciera contar. Lo consiguió.
Se fue sin hablar de su patrimonio, sin hablar de su vida sexual y con el último golpe de la noche en su haber: "Al final no has puesto nada de mi música", le espetó a Broncano antes de marcharse, ante las carcajadas del público. El presentador no tuvo réplica.
No fue una tensión incómoda. Fue un duelo de egos bien calibrados, con humor y con respeto mutuo, en el que el zaragozano llevó la iniciativa desde el primer minuto. Broncano lo intentó. Bunbury toreó. Y el público disfrutó de cada quite.
El primer asalto: las aceitunas
La esgrima empezó antes de que comenzara la entrevista, en el intercambio de regalos. Bunbury llegó con aceitunas del Bajo Aragón —un guiño directo a Broncano, nacido en Jaén, tierra olivarera— y el movimiento era ambiguo a propósito: ¿un homenaje o un desafío? "Las de Teruel son para disfrutar", dijo el cantante, reconociendo la calidad de ambas sin ceder terreno. Broncano probó una, dio su veredicto —"buena aceitunita, sabor intenso"— y lanzó otra a la boca de Grison como quien acepta el empate.
A cambio, el presentador le ofreció cinta de lomo y artículos de broma, convencido de que Bunbury no lo agradecería. El cantante lo desarmó con entusiasmo genuino. "No sabes lo que estás acertando", dijo con sorna. "Pensabais que no me iba a gustar y os habéis desilusionado de mi entusiasmo, ¿no?", añadió. Primer asalto para el zaragozano.
Broncano intenta, Bunbury esquiva
El patrón se repitió durante toda la entrevista. Broncano tendía la pregunta, Bunbury la cogía, la examinaba y la devolvía transformada en otra cosa. Cuando el presentador fue a por el patrimonio —una de sus preguntas habituales que pocos invitados logran esquivar—, Bunbury no picó. Cuando fue a por la vida sexual, tampoco. No con evasivas torpes ni con incomodidad visible. Con la elegancia de quien lleva décadas siendo entrevistado y sabe exactamente hasta dónde quiere llegar.
🐻 QUÉ HACER SI TE ENCUENTRAS CON UN OSO
— La Revuelta (@LaRevuelta_TVE) April 14, 2026
1. Mantén la calma
2. No corras
3. Recuerda lo que se dijo en La Revuelta #LaRevuelta @bunburyoficial pic.twitter.com/XNUkUssMsO
Hubo confesiones, eso sí. Pero las elegió él. Contó que se pone un vinilo para cenar: "Una cara para cocinar y la otra para comer. Es el tiempo justo." Habló de su casa en Topanga, en un cañón entre Santa Mónica y Malibú, con pumas y coyotes vistos desde el coche. Sobre su familia, reconoció que Broncano conoce a su hermano desde hace tiempo sin haber mencionado nunca el parentesco. "Somos tímidos, discretos y no nos gusta fanfarronear", explicó.
Sabes que el invitado se lo ha pasado bien cuando le acaba toreando de esta manera a Broncano justo al final de la entrevista #LaRevuelta @bunburyoficial pic.twitter.com/GTWbjGr6Df
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También trazó su filosofía personal con una frase que lo define bien: "Me encanta vivir por encima de mis posibilidades en momentos puntuales. Para comer bien, ir a un sitio caro, viajar en primera clase. Sé disfrutar del lujo, pero no lo necesito. El contraste te hace apreciar las cosas." Broncano anotaba, sonreía y esperaba su momento. Que no llegó.
El momento en que el público se puso del lado de Bunbury
El pico de la noche llegó cuando Bunbury prometió entradas para los conciertos de su gira en Madrid, Valencia y Zaragoza. "Los ubicamos a todos", dijo ante los vítores del público. Y antes de que Broncano pudiera capitalizar el momento, añadió: "Mi mánager me estará matando." Se había ganado al patio de butacas. A partir de ahí, el presentador jugaba en campo contrario.
Bunbury aprovechó el impulso para manejar también el ritmo de la conversación. Cuando Broncano sacó la petanca —un torneo que el programa tiene en mente entre profesionales y famosos—, Bunbury amago con apuntarse y retiró la oferta en el mismo movimiento: "Si juega Antonio Resines no me atrevo. La edad tiene mucho que ver." Risa, desvío, control.
El zasca final
La despedida fue el remate perfecto. Bunbury se levantó, miró a Broncano y le dijo lo que el presentador menos podía rebatir: "Al final no has puesto nada de mi música." Una frase que, dicha en el programa donde el invitado viene a promocionar un disco, es casi un golpe de estado. El público estalló. Broncano no tuvo respuesta.
Se marchó con un trozo del videoclip de La próxima vez no habrá próxima vez en pantalla. Poético hasta el final. En Zaragoza, donde Bunbury sigue siendo algo más que un músico, la actuación de este martes no habrá pasado desapercibida. No por el disco, que también.
Sino por confirmar que, a estas alturas, pocas personas saben moverse en un plató con tanta soltura como el cantante que se fue de la ciudad y nunca dejó de ser de aquí.

