Noble por un día: el castillo templario donde comer espectacular cerca de Aragón

Una fortaleza medieval, calçots al estilo tradicional y una experiencia gastronómica única te esperan a poco más de una hora de Zaragoza.

Noble por un día: el castillo templario donde comer espectacular cerca de Aragón
Noble por un día: el castillo templario donde comer espectacular cerca de Aragón

A poco más de 100 kilómetros de Aragón, en el pequeño municipio tarraconense de El Rourell, se encuentra un destino capaz de combinar historia, tradición y gastronomía en una sola experiencia. El protagonista es el castillo templario de los marqueses de Vallgornera, también conocido como el Fortí del Rourell, un enclave medieval declarado Bien de Interés Cultural que abre sus puertas al visitante para mucho más que una simple visita: aquí se celebra una de las calçotadas más especiales de Cataluña.

CALÇOTS EN ESCENARIO MEDIEVAL

La calçotada no es solo una comida; es un ritual gastronómico profundamente arraigado en las comarcas del Camp de Tarragona. Y en El Rourell, este ritual se eleva a otro nivel: se celebra dentro de un castillo, rodeado de muros centenarios y bajo la dirección de Ignasi del Batlle, descendiente de los actuales propietarios del fortín.

El menú gira en torno a los calçots —una cebolla tierna asada al fuego de sarmiento y servida con salsa salvitxada—, que se comen de pie, como manda la tradición. En el Fortí del Rourell se llegan a servir hasta 5.000 unidades por semana durante la temporada, que ahora entra en su recta final. Y aunque el número impresiona, aquí la experiencia sigue siendo artesanal y auténtica, muy lejos de las calçotadas masificadas de otros puntos de la región.

PRODUCTOS LOCALES CON SELLO DE CALIDAD

Los calçots provienen de Majols Natura, uno de los mayores productores de la zona, con certificación de Indicación Geográfica Protegida (IGP). Marcel, uno de sus responsables, explica que el secreto está en la preparación tradicional, que incluye asarlos en grandes parrillas al aire libre, envolverlos en papel de periódico y conservarlos en cajas cerradas para mantener su aroma y temperatura.

Pero la propuesta gastronómica de El Rourell no termina ahí. En la sala Els Nenúfars, justo frente al castillo, se sirve un segundo acto del festín: costillas de cordero, longaniza, butifarra negra, judías del Ganxet, alcachofas, tomate y patatas al caliu con all i oli. El broche dulce lo pone una crema catalana casera con dados de naranja caramelizada.

VERMÚ Y AVELLANAS: UN APERITIVO CON HISTORIA

La experiencia empieza antes incluso de sentarse a la mesa. El vermut de Casa Mariol, elaborado de forma artesanal en Batea (Tarragona), se sirve en el patio del castillo acompañado de unas avellanas autóctonas de variedad negreta. Estas delicias proceden de La Trencadora, el negocio centenario de la familia Basora, dedicado al cultivo y procesado de frutos secos desde 1920. Hoy, los hermanos Pep y Toni siguen innovando con productos como la crema de cacao con avellanas que hace las delicias de los más golosos.

UN PLAN DIFERENTE A POCO MÁS DE UNA HORA DE ARAGÓN

El Rourell, situado a apenas ocho kilómetros de Valls, ofrece la excusa perfecta para una escapada de fin de semana desde Aragón. A su valor patrimonial se le suma una propuesta gastronómica única que combina producto de kilómetro cero, respeto por las tradiciones y el encanto de sentirse noble por un día. Porque no todos los días se come como un templario en un castillo del siglo XII.

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