De almacenero a director general de 34 hoteles: Javier Villanueva, de Silken, se abre en Café con Nacho
El nuevo episodio del podcast aragonés Café con Nacho, dirigido por Nacho Lahorga, recoge el testimonio inspirador de Javier Villanueva, actual director general de Hoteles Silken, un grupo con presencia nacional y 34 hoteles en funcionamiento. Lo que lo hace especial no es solo su posición actual, sino el camino que ha recorrido hasta llegar ahí: empezó desde el almacén de un hotel Silken, literalmente sentado en un barril de cerveza, y terminó liderando toda la cadena.
En esta conversación íntima, Javier repasa su evolución profesional y personal con un tono cercano, lleno de anécdotas y emociones. “El primer día llegué con traje, corbata y maletín, como si fuera un ejecutivo. Me dijeron: ‘Este es tu sitio’. Era el almacén. No había ni silla, y me senté en un barril de cerveza”, recuerda entre risas.
Pero ese primer día fue el inicio de una trayectoria marcada por la cercanía con el equipo humano. Su paso desde 0 hasta dirigir Silken, le ha llevado a tener un lado humano muy marcado: “tenemos cerca de 1.300 empleados. Yo conozco el nombre de absolutamente todos. Incluso muchos de sus hijos”, afirma con orgullo.
Durante el episodio, también habla con humor del impacto de la pandemia en el sector: “Le decía a mi madre: ‘Mamá, si quieres presumir, seguro que ninguno de los hijos de tus amigas ha perdido tanto dinero como nosotros’”.
Seguido de contar cómo habilitaron los hoteles para que pudieran residir durante un tiempo personas contagiadas por COVID y aportar su grano de arena.
Además de su recorrido profesional, Javier se abre en una de las partes más personales del episodio. Su padre, el doctor Villanueva, fue médico del Real Zaragoza durante más de 33 años y figura muy querida en el deporte aragonés. Protagonizó momentos históricos como cuando salvó al jugador, el “Toro” Acuña, que se atragantó con un chicle, o aquel famoso momento de Cedrún con una brecha en la cabeza en la temporada 86-87 pidiendo volver a jugar. “Yo quería ser médico como él”, confiesa Javier. Y recuerda con emoción la llamada que le hizo al recibir su primer cargo de dirección: “Llamé emocionado a mi padre para contarle que me habían hecho director de un hotel. Y él se quedó callado, y me dijo: ‘Tú crees que acabas de llegar, pero es ahora cuando empiezas’”.
Uno de los momentos más íntimos de la conversación llega cuando Javier reflexiona sobre la soledad del éxito profesional: “Te acabas acostumbrando, pero cenar solo es una cosa muy triste”, dice con sinceridad. “El Javier profesional le ha quitado muchas cosas al Javier persona”.
Café con Nacho vuelve así a demostrar su capacidad de sacar a la luz el lado más humano de grandes directivos, en un formato de conversación directa y sin filtros. El episodio con Javier Villanueva no solo inspira por su ascenso profesional, sino por la honestidad con la que comparte los costes invisibles del liderazgo.