Una joven española revela las sorpresas de trabajar en Suiza: “El horario de nueve a cinco no existe”
Una joven española que trabaja en Zúrich se hace viral al contar su experiencia laboral en Suiza: jornadas más largas de lo esperado y un ambiente de oficina que dista mucho del ideal suizo.
Suiza sigue siendo uno de los destinos más atractivos para quienes buscan estabilidad laboral y buenos salarios, pero la experiencia de algunos trabajadores extranjeros demuestra que no todo es tan idílico como parece. Es el caso de Sara Álvarez, una joven española que reside en Zúrich y que ha compartido en redes sociales cómo ha sido su adaptación al mundo laboral suizo.
Después de pasar más de un año trabajando como dependienta en una tienda de ropa del centro de la ciudad, Álvarez logró dar el salto a su sector profesional: la ciberseguridad. Hoy forma parte del departamento tecnológico de un banco suizo, donde vive su primera experiencia en una oficina. En un vídeo que acumula miles de visualizaciones en TikTok, la joven ha contado con humor y sorpresa algunos de los aspectos que más le han llamado la atención de su nuevo entorno.
“El horario suizo no es de nueve a cinco, sino de ocho a seis”
Una de las primeras cosas que le sorprendió fue el horario real de trabajo. “El horario decían que era de nueve a cinco, pero cuando llegaron las cinco nadie se movía del escritorio”, relató. Al preguntar a su jefe, este le explicó que la jornada solía terminar alrededor de las seis de la tarde. “Me quedé en shock. ¡Pensaba que saldríamos a las cinco! Además, muchos empiezan antes de las nueve”, contó divertida.
Según su experiencia, la supuesta jornada “de nueve a cinco” acaba convirtiéndose en una rutina más cercana a las diez horas diarias, una diferencia que, asegura, nadie le mencionó antes de empezar. “Esas dos horas extra te las cuelan sin darte cuenta”, comentó entre risas, reconociendo que fue uno de los primeros choques culturales que vivió en el país.
Las reuniones más ruidosas de su vida laboral
Otro de los detalles que más le llamó la atención fue el ambiente dentro de la oficina. Acostumbrada a entornos más silenciosos, Sara confesó que al principio se sintió descolocada por el tono de las conversaciones y reuniones. “Aquí la gente habla altísimo cuando tiene una videollamada. Se ponen los cascos, el micrófono… y parece que estén dando una conferencia en mitad de la oficina”, explicó.
Durante sus primeros días, la joven admitió haberse sentido incómoda: “Yo me escondía en las cabinas para que nadie me oyera, pero ellos gritan, se ríen y hablan sin problema. Es totalmente normal”.
