Un joven marroquí compara cómo es ser taxista en España y Suiza: "Se ríen de nosotros como quieren"

Oussama, un joven que residió en España y ahora trabaja en Suiza, explica en un vídeo que hacerse taxista allí es mucho más sencillo y barato.
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Un joven marroquí compara cómo es ser taxista en España y Suiza: "Se ríen de nosotros como quieren"

Ser autónomo en España sigue siendo, para muchos, una carrera de obstáculos. Cuotas fijas, trámites lentos y costes iniciales que desaniman a quienes quieren emprender. Por eso, cuando alguien como Oussama, un joven marroquí que vivió varios años en España, cuenta su experiencia como taxista en Suiza, el contraste llama la atención. Su vídeo en redes, donde explica las diferencias entre ambos países, se ha vuelto viral por la contundencia de su mensaje: “Aquí no pagas una licencia de 150.000 euros”.

Oussama, que lleva cerca de un año residiendo en el país helvético, cuenta que en Suiza la figura del autónomo funciona de una forma muy distinta. “En Suiza te haces autónomo y no pagas a menos que generes. No hay suscripción tipo Netflix como en España, entiendes. Pagas cuando produces”, afirma. La frase ha resonado entre miles de usuarios que ven reflejadas sus frustraciones con el sistema español.

El joven relata que el proceso para convertirse en taxista o conductor de plataformas como Uber y Bolt es mucho más directo. “Me abrí la cuenta de Uber Driver y Bolt Driver, y con los permisos necesarios y el carné de conducir ya puedo trabajar. No necesitas pagar una licencia de 150.000 francos o euros. Directamente te conectas y a trabajar”, comenta.

Según explica, la única inversión inicial importante es la compra del coche y su mantenimiento en regla. El resto —afiliaciones, licencias o papeleo— se reduce al mínimo. “Es curioso que en España tengas que pagar tanto por una licencia, algo que ni siquiera es real, una escasez creada. En Suiza, simplemente trabajas. Aquí la gente vive mejor porque no te ponen tantas trabas”, asegura.

Una crítica al modelo español

Más allá del caso concreto del taxi, el discurso de Oussama toca una fibra sensible: la burocracia y los costes del emprendimiento en España. Miles de autónomos deben pagar una cuota mensual fija —actualmente cercana a los 300 euros, dependiendo de los ingresos declarados—, incluso en meses sin actividad. Además, quienes quieren abrir un negocio o ejercer profesiones reguladas se enfrentan a licencias caras y procesos administrativos que, en muchos casos, duran meses.

El sistema suizo, en cambio, destaca por su flexibilidad y digitalización. Los trabajadores por cuenta propia solo tributan cuando generan ingresos y los trámites son mucho más ágiles. La fiscalidad también es menos gravosa: las cargas impositivas varían por cantón, pero suelen ser sensiblemente más bajas que en España, lo que permite un mayor margen de ahorro y reinversión.

El debate sobre las licencias del taxi

El vídeo de Oussama ha reabierto el debate sobre el modelo del taxi tradicional en España, donde las licencias pueden alcanzar cifras que superan los 120.000 euros en Madrid o Barcelona. Esta inversión, muchas veces heredada o financiada a largo plazo, ha generado un mercado secundario que ha terminado encareciendo el acceso a la profesión.

Frente a ello, las plataformas VTC como Uber o Cabify operan bajo un régimen distinto, con autorizaciones que rondan entre los 30.000 y 60.000 euros. Esta brecha ha sido fuente de tensiones en los últimos años, con protestas del sector del taxi y una creciente presión para reformar la normativa.

Mientras tanto, testimonios como el de Oussama ponen sobre la mesa una pregunta que muchos se hacen: ¿por qué en otros países trabajar o emprender resulta más fácil? Su reflexión final resume el sentir de muchos jóvenes que emigran en busca de oportunidades: “A veces hay que salir un poco de la burbuja. Se ríen de nosotros como quieren”.

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