¿Multa por poner triángulos en 2026? La DGT sorprende... con otro nuevo criterio de las balizas V16 homologadas

La sorpresa ha llegado con los conocidos triángulos reflectantes de plástico naranja: esto dice la DGT.

El calendario ha marcado el inicio de una nueva etapa en las carreteras españolas con la llegada de 2026. Tras meses de incertidumbre, la Dirección General de Tráfico ha tenido que mover ficha justo antes de Nochevieja para aclarar cómo deben actuar los conductores cuando sufren una avería o un accidente. El resultado no es el que muchos esperaban: la tecnología no ha logrado expulsar del todo a los viejos triángulos de emergencia.

El plan original era claro y excluyente. A partir del 1 de enero de 2026, la baliza luminosa V16 conectada debía ser el único sistema válido para señalizar un vehículo detenido, con el objetivo de reducir atropellos y accidentes secundarios. Sin embargo, la realidad del asfalto —y la presión de los profesionales de la carretera— ha forzado un cambio de criterio de última hora.

Fin de la exclusividad absoluta de la baliza V16

Desde este mes de enero, llevar la baliza V16 en el vehículo es obligatorio y no hacerlo puede conllevar sanción. Pero la sorpresa ha llegado con los conocidos triángulos reflectantes de plástico naranja. Una instrucción interna emitida por la DGT el 30 de diciembre ha abierto la puerta a su uso sin castigo.

La aclaración es contundente:

La baliza V16 debe ir en el coche, pero colocar triángulos de emergencia no será motivo de multa.

El texto oficial añade que un triángulo “eventualmente colocado no tendrá la consideración de obstáculo en la vía y, por tanto, no será objeto de denuncia”. No se trata de una marcha atrás total, sino de una convivencia forzada entre el sistema digital y los métodos tradicionales de señalización.

Por qué Tráfico ha dado marcha atrás

El giro normativo responde, en gran parte, a las advertencias de la Guardia Civil, especialmente de los agentes especializados en vigilancia del tráfico. Desde hace meses venían alertando de los riesgos de depender únicamente de un destello luminoso sobre el techo del coche.

Entre los problemas señalados destacan:

  • Autonomía limitada de las balizas con batería interna.

  • Pérdida de visibilidad bajo sol intenso o meteorología adversa.

  • Escasa anticipación en curvas, cambios de rasante o tramos con poca visibilidad.

Para los agentes, los triángulos siguen ofreciendo una ventaja clave: avisan al conductor que se aproxima con mayor margen de reacción, reduciendo el riesgo de colisiones por alcance. Esa presión técnica ha acabado calando en la cúpula de Tráfico.

Lo que sigue siendo obligatorio (y lo que no)

Conviene no confundirse. La baliza V16 es el único sistema oficial de preseñalización reconocido por la normativa. No llevarla en el vehículo puede acarrear sanción conforme al Reglamento General de Circulación.

La novedad es que ahora el conductor puede decidir libremente si, además de activar la baliza, quiere salir del coche y colocar los triángulos, asumiendo él mismo el riesgo de hacerlo.

El director de la DGT, Pere Navarro, lo resumió recientemente con una frase que ha marcado el tono del cambio:

“No está prohibido el triángulo. Si tú quieres tener un triángulo y bajar a colocarlo, allá tú”.

Recomendación práctica para 2026

Con la normativa ya en vigor, el consejo más sensato es llevar ambos sistemas. La baliza V16 cumple con la obligación legal y permite avisar sin abandonar el vehículo. Los triángulos, amparados ahora por la instrucción 2025/20, pueden convertirse en un refuerzo crucial de seguridad en caso de fallo de batería, mala visibilidad o tramos especialmente peligrosos.

Mientras la tecnología conectada con la nube de la DGT termina de asentarse, el viejo plástico naranja sigue teniendo sitio en el maletero. En la carretera, al final, la seguridad manda más que cualquier dogma tecnológico.

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