La casa de María Pombo en Cantabria, por dentro: madera maciza, un horno de leña y forma de U

La influencer y su marido Pablo Castellano han mostrado al detalle su segunda residencia en Galizano, construida en una sola planta en forma de U

Hay casas que se construyen y hay casas que se sueñan durante años antes de levantar la primera pared. 'Casa Vaca' es de las segundas. María Pombo, una de las influencers con mayor seguimiento de España, y su marido Pablo Castellano han mostrado al detalle su nueva segunda residencia en Galizano, una pequeña localidad del municipio cántabro de Ribamontán del Mar.

Para la creadora de contenido, de 31 años, este lugar tiene un peso emocional que va mucho más allá de cualquier propiedad: en Cantabria veraneó desde pequeña, allí conoció a Pablo, allí celebraron su boda el 22 de junio de 2019 y allí crecen ahora sus hijos Martín y Vega. "Es un sueño porque es algo que he soñado toda mi vida", reconoció al final del vídeo en el que recorrieron juntos cada rincón de la casa.

El resultado es una vivienda de una sola planta construida en forma de U, pensada para que todas las habitaciones den al jardín y estén conectadas entre sí. Cinco habitaciones, tres baños, un gran salón, cocina, buhardilla, porche, piscina y un extenso jardín con vistas al campo y a las vacas que pastan en los alrededores —de ahí el nombre— completan una propiedad que no tiene ningún muro ni valla exterior, algo llamativo tratándose de una de las parejas más reconocidas del mundo de las redes sociales en España.

Un interior que mezcla lo rústico, lo retro y lo muy personal

El estilo de 'Casa Vaca' es el resultado de meses de decisiones, dudas y algún que otro quebradero de cabeza. Pablo Castellano, arquitecto al frente del Grupo Archarray junto a su hermano Jacobo —especializado en construcción y rehabilitación de interiores—, fue el responsable técnico del proyecto. Pero las ideas, según él mismo reconoce entre risas, vinieron en buena medida de María.

La casa combina techos muy altos que amplifican la sensación de espacio, puertas y contraventanas en verde, mucha madera y una presencia constante de la rafia en los armarios, que son iguales en todas las habitaciones. El suelo de la entrada es de cerámica artesanal a medida, fabricada en horno de leña por Maora Ceramic. "Di bastante coñazo porque quería algo como mosaico, de cerámica. Mirad qué preciosidad", explicó la propia Pombo en el vídeo.

Uno de los guiños más personales de la casa es el mural del comedor, decorado con vacas y palmeras —los animales que dan nombre a la propiedad y un recuerdo de los paisajes que rodean la finca. La mesa del comedor tiene, además, su propia historia: se la compraron a Laura Matamoros. "¡Cómo queda el color. Es que está hecha para esta casa!", reaccionó María al verla instalada.

Muebles con segunda vida y objetos con historia

Una de las decisiones más llamativas del proyecto fue la de reutilizar muebles de su antigua casa de Madrid en lugar de comprarlo todo nuevo. Los sofás del salón, retapizados para darles una nueva vida, son un ejemplo. También la puerta principal de madera maciza, que en realidad eran las dos puertas del salón de su piso madrileño, unidas y restauradas para convertirse en la entrada de 'Casa Vaca'. "Todo el mundo nos dijo: '¿cómo es posible que hayáis cambiado las puertas, que era lo más bonito?'. Nosotros teníamos planes", contó María.

Entre los objetos con historia destaca también una lámpara con forma de piña que les regaló una amiga el día de su boda y que llevaba años guardada esperando el espacio adecuado, o un espejo envejecido comprado en un anticuario que ahora decora uno de los pasillos.

Las habitaciones: de la sala de los primos a la habitación de safari

Cada estancia de 'Casa Vaca' tiene su propia personalidad. La habitación que más ilusión hizo a María Pombo es la de los primos: una sala con literas de madera maciza y hierro con capacidad para ocho personas, pensada para que los hijos de las hermanas Pombo —Martín, Vega, Matilda y las mellizas de Marta Pombo que estaban por nacer— pudieran dormir todos juntos. "Para mí hubiera sido un sueño hecho realidad de pequeña. Me parece el planazo del siglo", confesó.

Las dos habitaciones de invitados apuestan por una estética retro con papel pintado, cortinas decorativas y cabeceros de madera y rafia. La habitación principal, en cambio, tomó un rumbo diferente y más arriesgado: papel pintado de inspiración africana, telas exóticas y una cama orientada para despertar con las vistas al campo. "Parece la típica habitación de hotel de safari de África. Me encanta", admitió la influencer. El baño de esa habitación, con mamparas redondeadas y microcemento, tiene vistas directas al exterior. "Las cuentas de agua son altas porque al final te quedas una hora atontado ahí mirando", bromeó Pablo.

El exterior de 'Casa Vaca' fue, según confesaron ambos, la parte que más quebraderos de cabeza generó. La piscina tardó en definirse porque querían que encajara con el entorno natural de la finca: finalmente optaron por un suelo de barro combinado con Dekton de Consentino. El jardín, diseñado por Jardinerías Diego, tiene palmeras, hortensias y el elemento más especial de toda la propiedad: un olivo milenario que llegó en grúa y cuya instalación fue, en palabras de Pablo, "un drama".

Ese olivo no es un árbol cualquiera para la familia. Los Pombo tienen una tradición anual de abrazar el mismo olivo para pedir salud, suerte y buenos deseos. Ahora, por primera vez, podrán hacerlo en su propio jardín.

María Pombo dejó claro al terminar el vídeo que toda la casa la han pagado de su bolsillo, sin patrocinios ni regalos de marcas. Un detalle que, en el mundo del contenido patrocinado, no pasa desapercibido.

Comentarios