La piscina más bonita de España está dentro de una bóveda gótica: cerca de Zaragoza
A apenas dos horas de Zaragoza, en plena A-1 y camuflado como si fuera un castillo medieval, se encuentra uno de los alojamientos más singulares de España. Un lugar que durante décadas ha pasado de boca en boca entre viajeros, artistas, amantes de la gastronomía y curiosos de la arquitectura. Hablamos del Hotel Restaurante Landa, un establecimiento que, aunque abrió sus puertas en 1959, hunde sus raíces en pleno siglo XIV, cuando se levantó la torre gótica que hoy preside todo el complejo.
Un castillo medieval convertido en parada imprescindible
Lo que a simple vista parece un castillo de carretera es en realidad una cuidada obra de restauración y ampliación que la familia Landa ha ido modelando con mimo desde mediados del siglo pasado. Su aspecto imponente, sus salas revestidas en piedra y madera, y esa estética castellana tan acogedora lo han convertido en un icono de la ruta hacia Burgos.
De hecho, numerosas personalidades han pasado por aquí. La leyenda más repetida —y recogida en varias crónicas locales— asegura que Audrey Hepburn pasó una noche en el Landa tan solo un año después de su inauguración. No sería extraño: en los años 60 y 70, este tipo de alojamientos señoriales eran paradas habituales de artistas de Hollywood y de viajeros que cruzaban la península.
Gastronomía castellana en su versión más auténtica
Si por algo es famoso el Landa, además de por su arquitectura, es por su cocina. El asado de lechazo, preparado al estilo tradicional burgalés, es la estrella indiscutible del menú. Pero no camina solo: los huevos fritos con morcilla, las mollejas o la cocina de temporada tienen una legión de seguidores.
El restaurante conserva una estética reconocible que parece suspendida en otra época: chimenea encendida, vidrieras, vajilla de La Cartuja, lámparas de forja, suelo de terrazo antiguo y un ambiente que recuerda a las antiguas casas de huéspedes castellanas. Una experiencia que mezcla lo casero, lo elegante y lo histórico sin caer en la impostura.
Eso sí, el lugar es tan demandado que los propios responsables recomiendan llamar antes incluso para “pasar rápido” o reservar si se quiere comer sin prisas. Un detalle que, lejos de desanimar, confirma la popularidad del establecimiento.
La piscina gótica: un tesoro único en España
Y ahora, lo que muchos consideran su gran tesoro: una piscina interior construida dentro de la torre gótica del siglo XIV.
Quienes se alojan en el hotel acceden a un espacio prácticamente irreal, donde el agua se mezcla con bóvedas medievales, muros de piedra y vidrieras góticas que filtran la luz. Los reflejos en el agua crean un ambiente casi cinematográfico, silencioso y envolvente.
No es casualidad que numerosos reportajes extranjeros la hayan señalado como una de las piscinas interiores más bonitas del mundo. Su exclusividad —solo accesible para huéspedes— y la imposibilidad de replicar un entorno así en otro lugar la convierten en un auténtico refugio de lujo discreto.
Cómo llegar
Llegar desde Zaragoza es sorprendentemente sencillo: basta con tomar la A-2 en dirección Madrid y, a la altura de Medinaceli, enlazar con la A-1 hacia Burgos. El Hotel Restaurante Landa se encuentra justo a las afueras de la capital burgalesa, en el kilómetro 235 de la A-1, perfectamente señalizado y con acceso directo desde la autovía.
El trayecto dura algo menos de dos horas y es prácticamente todo autovía, lo que lo convierte en una escapada cómoda para un día o un fin de semana. Una vez allí, no hay pérdida: la silueta de su torre gótica se ve incluso antes de tomar la salida.