Los dos edificios históricos del Matarraña que están al borde de la ruina

Hispania Nostra alerta del grave deterioro de dos construcciones históricas del Matarraña y las incluye en su Lista Roja para evitar su desaparición.

Ermita de Santa Bárbara de Monroyo
Ermita de Santa Bárbara de Monroyo / SIPCA

El patrimonio histórico de Aragón suma esta semana dos nuevos avisos de emergencia. Hispania Nostra ha incluido en su Lista Roja del Patrimonio al molino viejo de La Fresneda y a la ermita de Santa Bárbara de Monroyo, ambos en la comarca turolense del Matarraña, por su grave estado de conservación y el riesgo real de derrumbe. El objetivo de esta inclusión es visibilizar el problema y movilizar apoyos institucionales y sociales que permitan conservar estas construcciones de valor histórico y cultural.

En el caso del molino de La Fresneda, Hispania Nostra denuncia que su estructura subterránea presenta graves daños, con agujeros cada vez más amplios que podrían causar su desplome en caso de lluvias o nevadas intensas. La balsa superior, esencial en el funcionamiento hidráulico del molino, también se encuentra muy deteriorada, y las inscripciones de la entrada, que incluyen cruces y marcas de cantero, están visiblemente desgastadas.

Este edificio singular de propiedad privada, levantado en piedra de sillería, data de 1434, año en que la Orden de Calatrava autorizó su construcción cerca del río. Está ubicado junto al barranco de Las Canales, cerca de un antiguo acueducto de riego, y durante siglos fue clave en el abastecimiento de harina. Su abandono se sitúa en la Edad Contemporánea, tras intentos fallidos de transformación en complejo hostelero.

Su arquitectura conserva restos de estilo gótico, como los arcos y bóvedas apuntadas del nivel intermedio. También destaca un pasadizo subterráneo abovedado, que conducía al área de molienda, un testimonio único de la ingeniería hidráulica medieval.

Por su parte, la ermita de Santa Bárbara de Monroyo se enfrenta a una situación no menos preocupante. Construida probablemente en el siglo XIV —las primeras referencias datan de 1324—, este templo rural se encuentra prácticamente en ruinas, salvo por la portada, que aún se mantiene en pie gracias a la calidad de su sillería. Sin embargo, los arcos internos del cuerpo están a punto de colapsar, especialmente los más cercanos al altar.

Del techo apenas se conserva una parte, y elementos como la sacristía o la casa del ermitaño solo conservan los muros exteriores. La guerra civil, aunque no la afectó directamente, aceleró su abandono: algunas imágenes fueron quemadas en 1938 y lo que quedaba del tejado se desmontó para reutilizar las tejas en la cobertura de los lavaderos de la Font del Domenge.

Ambos inmuebles, cargados de historia y valor simbólico, han pasado a engrosar la Lista Roja de Hispania Nostra, una iniciativa creada en 2007 que ya suma más de 1.200 bienes en peligro en toda España. El molino y la ermita se unen ahora a esa llamada de atención patrimonial que espera movilizar apoyos antes de que sea demasiado tarde.

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