"Torre Zaragoza es un hito. Es uno de los edificios con criterios Passivhaus más altos del mundo"
Hay hitos que cambian las ciudades. Y es el caso de Torre Zaragoza: el imponente rascacielos proyectado con criterios passivhaus de la promotora aragonesa Grupo Plaza 14. El que será el rascacielos más alto de Zaragoza, está diseñado con todos los estándares de calidad para dotar a las viviendas de la mejor experiencia de habitabilidad, en términos de eficiencia energética y estanqueidad de las viviendas. Toda una experiencia para los futuros propietarios.
Su desarrollo técnico y estético cuenta con el aval de uno de los despachos de arquitectos más solventes y premiados del panorama nacional. Ingennus Urban Consulting, con sede en Zaragoza y con proyectos tan variados en medio mundo, desde la rehabilitación de la histórica estación de Canfranc a un centro de oficinas en la capital de Mauritania, pone la firma a Torre Zaragoza. Un reto arquitectónico que cambiará 
Dos de los tres jefes del proyecto de Torre Zaragoza atienden a 
En cuanto a la complejidad del diseño y la hermeticidad por el viento, añade Joaquín Lahuerta, es un reto hacer un edificio sin la persiana convencional porque está muy expuesto al viento, tanto por su posición poco protegida de otros edificios y por la altura que tiene. Sólo con cómo silban las persianas o el movimiento de éstas, no es deseable tenerlas. Una empresa especializada en acústica y en control solar nos diseñó unas ventanas y vidrios que regulan el factor solar y evitamos el ruido. Para evitar que pueda salir volando una persiana por cualquier percance, así como el ruido de ésta por el movimiento provocado por el viento, se ha dado al cliente que lo ha deseado la posibilidad de incorporar por el interior un estor de opacidad total.
Fuentes de la promotora Grupo Plaza 14 reconocen a este diario que la respuesta de los potenciales compradores ha sido altísima. Desde un inicio, han ofrecido un edificio inusual por su vanguardismo en la construcción con la implantación de criterios Passivhaus donde se consume mucha menos energía que en una vivienda habitual. A día de hoy está vendido el 95% de las viviendas del edificio, teniendo previsto finalizar la construcción antes de finales del 2021.
Y la gran pregunta: ¿qué va a notar realmente el comprador y futuro inquilino con un edificio de estas exigencias energéticas? "Lo que se suele comentar sobre este tipo de viviendas es que suponen un gran ahorro energético pero realmente lo más importante es que son viviendas infinitamente más confortables y con una calidad de vida espectacular. Tanto por el tema acústico, el confort térmico...", detalla Ferran Calzada. Y el socio fundador de Ingennus Urban Consulting, Joaquín Lahuerta, insiste con un ejemplo muy gráfico: "Yo que soy alérgico no lo notaría porque el aire que captas de fuera pasa por un intercambiador de calor y con unos filtros de carbono te depura los alérgenos. Lo que mejora la confortabilidad es increíble al vivir en un piso así. Son viviendas que no hay nada parecido en el mercado desde el punto de vista técnico. Y sin entrar en las calidades que son las máximas junto con Porcelanosa".

Ferran Calzada detalla cómo sería vivir en un segundo piso en plena avenida de Navarra en Torre Zaragoza con estas características técnicas: "No necesitas abrir las ventanas para nada porque tienes una ventilación permanente y filtrada. Tu piso no percibe ni la contaminación, ni el polen, ni los malos olores. Las ventanas acústicas son las mejores del mercado así que no percibes nada de ruido. Por ejemplo, la diferencia de vivir en Torre Zaragoza con cualquier piso de otro edificio actual de la zona no tiene absolutamente nada que ver".
En el caso de vivir en la otra altura del edificio, en el piso 28, por ejemplo, los dos arquitectos reconocen que la diferencia no existe con vivir en las plantas más bajas. Ni los condicionantes de altura o clima afectan a vivir en el cielo de la ciudad. "Es igual que vivir en una planta más baja. La transmitancia térmica es la misma. Lo único que hay que tener en cuenta es la garantía de la infiltración de aire por las presiones del viento que es más exigente en los sistemas de control de hermeticidad del edificio", cuenta Joaquín Lahuerta. Una de las complejidades técnicas del proyecto, relacionadas con la altura, es la exigencia que planteas en cada planta de las 30 que tiene el edificio. Por ejemplo, según relatan, cuando el edificio supera los 50 metros de altura se tienen que multiplicar las medidas de control de incendio, colocar rociadores en las zonas comunes en cada planta y tienes que ir sectorizando planta por planta con respecto a la transmisión del fuego. "Las condiciones de seguridad y exigencias previas son las más elevadas del mercado", insisten.