El Rey subraya en Zaragoza la necesidad de reforzar los recursos humanos y materiales en las universidades

Felipe VI ha recordado que la de Zaragoza es la quinta universidad más antigua de España, recalcando que "germinó aquí la semilla del renacimiento".
Inauguración oficial del curso 2024-2025 de la Universidad española.
Inauguración oficial del curso 2024-2025 de la Universidad española.

Su Majestad el Rey, Don Felipe VI, ha presidido este lunes, 23 de septiembre, la inauguración oficial del curso universitario 2024-2025 de la universidad española, en un evento que ha tenido lugar en el Edificio Paraninfo de la Universidad de Zaragoza, que cumple su 550 aniversario, donde ha reivindicado la institución académica como "un modelo de ética, de espíritu democrático, de apertura y convivencia, de los valores que se reflejan en nuestra Constitución" y ha puesto de relieve el "compromiso con el futuro" de España.

Felipe VI ha pronunciado el discurso de clausura del acto, al que han asistido las ministras de Universidades, Diana Morant, y de Educación, la aragonesa Pilar Alegría, así como el presidente del Gobierno de Aragón, Jorge Azcón, varios consejeros del Ejecutivo, la presidenta de las Cortes autonómicas, Marta Fernández, la Justicia de Aragón, Concepción Gimeno, y el delegado del Gobierno en Aragón, Fernando Beltrán, además de la alcaldesa de Zaragoza, Natalia Chueca.

En su intervención, el Rey ha observado que la universidad "contiene una tradición de siglos, la enseñanza, y también una constante promesa de futuro: nuestros jóvenes", estando abierta a toda la ciudadanía. Este curso tiene más de 1,7 millones de alumnos, cerca de 150.000 profesores y 67 profesionales del cuerpo técnico, de administración, gestión y servicios.

Ha realzado las "expectativas, ganas de avanzar, de ser útiles a la sociedad y de seguir honrando" tanto su historia como su alta misión imperecedera: "Conocéis mejor que nadie los retos y las dificultades, de ahí la gratitud de los Reyes y la sociedad española".

Su Majestad ha recordado su especial vínculo con Aragón y, en especial, con Zaragoza, en cuya Academia General Militar estudió. "Me une un afecto lleno de vivencias, renovadas con la presencia entre vosotros, hasta hace muy poco, de la Princesa de Asturias; gracias por haberla acogido con tanto cariño".

Felipe VI ha recordado que la de Zaragoza es la quinta universidad más antigua de España, recalcando que "germinó aquí la semilla del renacimiento" y hoy sigue siendo una referencia para Europa: "Enhorabuena por estos 550 años de historia".

También ha mencionado al neurocientífico y "aragonés universal" Santiago Ramón y Cajal, quien estudió Medicina en esta universidad y también aquí se inició en la docencia. "Nuestro Premio Nobel, una de las mentes más brillantes de la historia, se definía, con humildad de sabio, como un eterno aprendiz y un obrero de la enseñanza".

La universidad trabaja "en permanente evolución", determinada por sus recursos humanos y materiales, que "conviene reforzar". Ha confiado en que este nuevo curso académico, con el compromiso de las autoridades académicas, docentes, del personal administrativo y de los alumnos, contando con un nuevo marco normativo, "suponga otro paso adelante para todos".

"El reto es grande porque las demandas de nuestra sociedad también lo son" ya que "los ciudadanos piden una universidad cada vez más ágil e integradora, que aproveche al máximo el potencial de docentes, investigadores y alumnos, que se convierta en puente hacia más empleos de calidad, que trabaje cada vez más y mejor con nuestras empresas, que proponga soluciones innovadoras para que las transiciones ecológica y digital sean un éxito y llegue a todos".

Tras la finalización del acto, Su Majestad ha recorrido el Paraninfo y ha visitado la exposición sobre los 550 años de historia de la Universidad de Zaragoza, que incluye la bula del Papa Sixto IV de autorización para convertir el Estudio de Artes de Zaragoza en Estudio General y Universidad, o los primeros Estatutos de la Universidad, así como láminas dibujadas por Ramón y Cajal o los expedientes de las primeras mujeres universitarias, como Amparo Poch o María Moliner.

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