La A-2 a la altura de Plaza sigue siendo un cuello de botella: las retenciones no cesan
Las obras en la A-2 a su paso por Zaragoza siguen colapsando el tráfico diario. El tramo próximo a Plaza continúa registrando largas retenciones sin fecha de mejora.
La paciencia de los conductores que circulan habitualmente por la autovía A-2, a la altura del polígono Plaza de Zaragoza, sigue al límite. Las obras que se desarrollan desde mediados de mayo han convertido este tramo en un dolor de cabeza para los conductores que circulan en hora punta (sobre todo en las horas de entrada y salida del trabajo).
Lejos de remitir, las retenciones se repiten a diario, sin que por el momento haya una previsión clara sobre cuándo terminarán las molestias.
EL TRAMO ENTRE LOS KILÓMETROS 308 Y 311, COLAPSADO CADA MAÑANA
Desde el pasado 12 de mayo, las obras de rehabilitación están provocando importantes atascos entre los puntos kilométricos 308 y 311 en dirección Madrid. El tramo, que conecta con una de las principales entradas y salidas de Zaragoza y da acceso al polígono logístico Plaza, se ha convertido en un auténtico cuello de botella. La congestión de vehículos afecta especialmente a primera hora de la mañana y al final de la jornada laboral, coincidiendo con los desplazamientos más intensos.
La Dirección General de Tráfico (DGT) ha confirmado que no se dispone de una estimación sobre la duración de los atascos. De hecho, mientras continúen los trabajos, no se espera que el flujo habitual de vehículos recupere su normalidad. La actuación forma parte de una intervención más amplia del Ministerio de Transportes y Movilidad, centrada en mejorar la superficie de rodadura de la calzada.
El plan de obra incluyó inicialmente un corte total del carril en sentido Barcelona a la altura de La Muela, lo que obligó a redirigir el tráfico por la calzada contraria, en dirección Madrid. Esta reorganización ha sido clave para intensificar los colapsos que hoy sufren miles de conductores.
El objetivo técnico de la intervención, según fuentes del Ministerio, es dotar al firme de mayor regularidad y resistencia al desgaste por fricción. Con ello se pretende no solo prolongar la vida útil de la carretera, sino también incrementar los niveles de seguridad vial en una vía que soporta un tráfico especialmente intenso, tanto de vehículos particulares como de transporte pesado.
Por ahora, los conductores deberán seguir armándose de paciencia. Las previsiones no auguran una solución rápida, y la A-2 seguirá siendo, al menos durante las próximas semanas, sinónimo de retenciones y frustración a la altura de Zaragoza.

