El adiós definitivo al mítico cubo negro de la Plaza del Pilar: demolición en julio
La retirada del cubo negro situado en la Plaza del Pilar de Zaragoza ya tiene fecha. La Comisión Provincial de Patrimonio ha autorizado de forma definitiva la demolición de esta estructura, lo que supone la luz verde final para llevar a cabo los trabajos. Según ha informado el Ayuntamiento de Zaragoza, la intervención comenzará en el mes de julio y se prevé que esté finalizada antes del inicio de las Fiestas del Pilar, que se celebran en octubre.
El objetivo principal de esta actuación es recuperar la amplitud visual y funcional de uno de los espacios más emblemáticos de la capital aragonesa. Desde el consistorio se considera que el cubo ha quedado obsoleto tanto por su uso como por su impacto en el entorno, especialmente en un espacio de alto valor patrimonial como es la plaza en la que se ubica la Basílica del Pilar.
Durante más de treinta años, el edificio sirvió como sede de la Oficina de Turismo de Zaragoza. Sin embargo, su utilidad quedó relegada a raíz de la puesta en marcha del nuevo Centro de Visitantes, que entró en funcionamiento en diciembre de 2023. Esta nueva instalación ha asumido plenamente las funciones de atención al visitante, dejando sin actividad al cubo, cuya presencia representa además una barrera visual en el entorno urbano.
El plan de demolición contempla una intervención integral. No se limitará a la eliminación superficial de la estructura, sino que también implicará desmontar toda la edificación hasta alcanzar la cota superior del aparcamiento subterráneo situado bajo la plaza. Además, el proyecto incluye la gestión adecuada de los residuos generados durante las obras, así como la impermeabilización de la zona una vez finalizadas las labores de retirada. Todo ello se llevará a cabo conforme a los requisitos técnicos y normativos establecidos en el correspondiente Plan de Seguridad y Salud.
La decisión de eliminar el cubo negro responde también a una visión urbanística más amplia. Instalado en 1991, este volumen fue concebido no solo como punto de información turística, sino también como recurso visual para disimular el deterioro que presentaba en aquel momento la calle Santiago, situada en las inmediaciones. Una vez completada la renovación de esa vía y con la evolución de las necesidades turísticas, la estructura ha perdido su función original.
Con su demolición, el Ayuntamiento de Zaragoza pretende revalorizar el carácter abierto y monumental de la Plaza del Pilar. La intervención permitirá liberar espacio, mejorar la movilidad peatonal y favorecer una mejor integración visual del conjunto patrimonial. Para el gobierno municipal, se trata de una actuación necesaria para actualizar el entorno urbano y adaptarlo a las actuales demandas ciudadanas y turísticas.


