El almez del parque Bruil, el histórico litonero que quiere ser Árbol del Año 2026

El 'almez de Bruil' del céntrico parque se cuela en la final del certamen nacional y moviliza a asociaciones y barrios enteros en torno a su candidatura.

El almez del parque Bruil, el histórico litonero que preside uno de los pulmones verdes del centro de Zaragoza, quiere hacer historia también a nivel nacional. Vecinos y colectivos del entorno se reunieron este domingo en torno al árbol para grabar un vídeo de apoyo a su candidatura al concurso “Árbol del Año 2026”, organizado por la entidad conservacionista Bosques sin Fronteras.

 

La convocatoria se produjo tras conocerse que el ejemplar había sido seleccionado entre los candidatos nacionales, una noticia recibida como un pequeño triunfo colectivo en unos barrios que llevan años peleando por la conservación y dignificación del parque.

Una candidatura nacida desde el barrio

La iniciativa de presentar al almez al concurso partió de los propios vecinos del Bruil y su entorno, y rápidamente sumó apoyos de asociaciones vecinales, educativas, ecologistas y culturales de San Agustín, Tenerías, La Magdalena, San Miguel y Las Fuentes. Son los mismos barrios que, desde hace décadas, viven el parque como extensión de sus plazas y calles, y que se han implicado en su cuidado.

Para todos ellos, el almez es mucho más que un árbol: es un símbolo compartido. Punto de encuentro, sombra imprescindible en verano y referencia visual del parque, su imagen resume una forma de entender el espacio público: verde, abierto y vivido.

De árbol amenazado a ejemplo de protección

El litonero del Bruil no siempre disfrutó de la buena salud que presenta hoy. A mediados de la década pasada, el árbol comenzó a acusar el estrés provocado por el tránsito y la compactación del suelo a su alrededor, lo que limitaba la entrada de oxígeno y nutrientes a las raíces.

En 2015, varias asociaciones vecinales y colectivos ecologistas pidieron la intervención de expertos en arboricultura para evaluar su estado y plantear medidas de protección. Fruto de aquel informe, en 2017 el Ayuntamiento de Zaragoza procedió a vallar el entorno del ejemplar, reduciendo el pisoteo directo sobre el suelo y permitiendo su recuperación progresiva.

Hoy, el almez ha recobrado la majestuosidad de antaño. Su copa vuelve a ser una de las más frondosas del parque y su sombra organiza, de algún modo, la vida social de ese rincón del Bruil, convertido en uno de los refugios climáticos más emblemáticos de Zaragoza.

Una oportunidad para revalorizar el Bruil

La selección del almez como candidato a Árbol del Año llega, paradójicamente, en un momento delicado para el parque, que arrastra problemas de mantenimiento, usos conflictivos y sensación de abandono según denuncian los vecinos.

Por eso, la candidatura se vive como algo más que un concurso: es una oportunidad para poner el foco en el Bruil, reclamar inversiones y recordar que su corazón verde sigue muy vivo. “Lo que hace diez años era una urgencia —salvar el almez— hoy es una realidad gracias al esfuerzo de mucha gente”, resumen desde los colectivos implicados.

“Si ahora conseguimos que sea Árbol del Año, será el reconocimiento a esa lucha y un impulso para que el parque vuelva a ser lo que fue: un espacio lleno de vida y esplendor”.

El siguiente paso será la fase de votación, en la que cualquier ciudadano podrá apoyar al almez del Bruil como candidato. Los vecinos ya tienen claro su plan: seguir haciendo lo que llevan años demostrando, defender su árbol como se defiende un pedazo de ciudad propia.

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