Los sindicatos se plantan por la apertura comercial del 1 de noviembre en Zaragoza
Denuncian el impacto en la conciliación y el descanso laboral y anuncian movilizaciones durante todo el año.
Los sindicatos CCOO Aragón, UGT Aragón y OSTA han expresado su "oposición radical" a la decisión del Ayuntamiento de Zaragoza de trasladar la apertura comercial en festivo al 1 de noviembre, en lugar del Jueves Santo inicialmente previsto. Consideran que la medida vulnera los derechos de los trabajadores del comercio, un sector "muy feminizado" y "precarizado", y han anunciado que, aunque suspenden la protesta prevista para este martes, se movilizarán durante todo el año junto a asociaciones de consumidores y vecinos hasta lograr la eliminación de esta apertura en festivo.
Desde las organizaciones sindicales advierten que la medida impuesta por el consistorio "rompe por completo el descanso" de los trabajadores y carece de sentido económico. "Si el Jueves Santo nos parecía horrible, el 1 de noviembre es aún peor", ha afirmado Iván Colás, de la Federación de Servicios y Afines de OSTA, quien ha lamentado que el Ayuntamiento "priorice los intereses de las grandes superficies sobre los derechos de los empleados del sector".
Los sindicatos denuncian, además, que no han sido consultados sobre esta decisión y cuestionan que la apertura en festivos genere más empleo o beneficios. "El poco trabajo que se crea es de mala calidad y lo único que se consigue es perjudicar el descanso de las trabajadoras", ha señalado Colás.
"NI MÁS EMPLEO NI MÁS NEGOCIO"
Desde CCOO Aragón, David Martín ha subrayado que la obligatoriedad de abrir como mínimo diez festivos al año es "excesiva", ya que en muchas ocasiones los grandes comercios registran pérdidas. "Es una práctica desleal que perjudica tanto a los trabajadores como al pequeño comercio", ha criticado.
En la misma línea, Esteban Lauroba, de UGT Aragón, ha rechazado la política municipal de aperturas en festivos, asegurando que Zaragoza "no quiere convertirse en Madrid, donde es imposible encontrar un centro comercial cerrado uno de los 52 domingos del año". Ha calificado esta medida como "un culto al consumismo que rechazamos de forma radical".
Las movilizaciones continuarán a lo largo del año con convocatorias en distintos horarios para facilitar la participación de los trabajadores. "La gente está cada vez más movilizada y más cabreada. Es un problema que viven en carne propia", ha concluido Colás.

