La avenida de Navarra ya se abre casi entera: así queda el tramo final sin vallas ni zanjas

Ya caminan vecinos, circulan bicicletas y se reabre una de las arterias clave de Zaragoza.

El ruido de las máquinas empieza a desaparecer y, poco a poco, la avenida de Navarra vuelve a reconocerse a sí misma. Donde durante meses hubo vallas, zanjas y pasos provisionales, hoy ya caminan vecinos, circulan bicicletas y se reabre una de las arterias clave de Zaragoza.

La segunda fase de la reforma integral, entre el paseo Calanda y la calle Rioja, ha alcanzado el 90% de ejecución y permite desde este lunes poner en servicio más de 12.000 metros cuadrados renovados.

No es un dato menor. Coincide, además, con el arranque de la campaña navideña, un momento especialmente sensible para el comercio de proximidad y para la movilidad del entorno.

“El objetivo era minimizar el impacto de las obras, facilitar los desplazamientos y devolver cuanto antes los espacios de convivencia a los ciudadanos”, explicó la alcaldesa Natalia Chueca durante una visita al tramo ya operativo.

La imagen actual dista mucho de la antigua avenida concebida como una carretera urbana. En estos momentos, toda la acera norte está completamente abierta, mientras que la sur ya puede utilizarse en dos tercios de su longitud. También están en servicio el carril bici central de doble sentido y los cuatro carriles de circulación, desde el número 30 (paseo Calanda) hasta el 38, junto al Centro Cívico Delicias.

El calendario apunta ahora a enero, cuando culminarán los trabajos pendientes hasta completar los 19.000 metros cuadrados de esta segunda fase, que se sumarán a los 16.000 m² inaugurados en marzo de 2023. En conjunto, una transformación urbana sostenida en el tiempo y respaldada por una inversión millonaria.

“En pocos años hemos pasado de una calle degradada a un espacio más accesible, amable y sostenible”, recordó Chueca, agradeciendo la paciencia de los vecinos.

La reforma no se limita al pavimento. El proyecto incorpora nuevos espacios pensados para el uso cotidiano. Entre ellos, un área de ejercicio para personas mayores junto al paseo de Calanda, próxima a la residencia de la tercera edad, equipada con elementos para trabajar la movilidad.

También una zona de juegos infantiles, frente al Centro Cívico Delicias, cuyo diseño ha sido adaptado a las condiciones del entorno y al viento, siguiendo el modelo que ya funcionó en la primera fase.

El apartado verde es otro de los ejes del cambio. El resultado final sumará más de 2.300 m² de zonas ajardinadas, con 145 árboles, más de 1.400 plantas arbustivas y florales y 92 bancos, pensados tanto para el descanso como para dinamizar el comercio del entorno.

A ello se añade una mejora clara en la seguridad vial. En este tramo se han elevado los cruces con las calles transversales para dar continuidad a las aceras y obligar a los vehículos a reducir la velocidad. La calzada queda configurada con dos carriles por sentido y un eje ciclista segregado que da continuidad a toda la avenida.

La avenida de Navarra encara así la recta final de una obra largamente reivindicada. Con menos hormigón y más vida, la antigua carretera urbana empieza a comportarse, por fin, como lo que siempre debió ser: una calle para quedarse.

Comentarios