El riesgo poco contado de la avenida Valencia de Zaragoza: "Hay sustos todos los días"
Un hombre de 77 años falleció este miércoles tras ser arrollado por un autobús interurbano en la avenida de Valencia, a la altura del número 51, en el cruce con Tomás Bretón y muy cerca de la comisaría de Delicias de la Policía Nacional. El siniestro se produjo alrededor de las 10.30. Aunque una ambulancia llegó en pocos minutos, la violencia del impacto hizo inútiles los esfuerzos de los equipos sanitarios. La investigación permanece abierta para esclarecer las circunstancias exactas del atropello.
El punto donde ocurrió la tragedia es señalado desde hace años por vecinos y conductores como uno de los más problemáticos del distrito. No es la primera vez que se registra un suceso grave en el mismo enclave: hace dos años, un varón de 60 años resultó herido de gravedad cuando cruzaba por el paso de peatones regulado por semáforo situado a escasos metros del lugar del accidente de este miércoles. La reiteración de incidentes reabre el debate sobre la seguridad peatonal en esta intersección estratégica de Las Delicias.
Una intersección con lectura compleja para el peatón
El diseño viario de la avenida de Valencia introduce varios elementos que, combinados, elevan el nivel de riesgo si no se extreman las precauciones. Los dos carriles principales de la avenida circulan hacia San Juan Bosco, mientras que el carril bus lo hace en sentido contrario. Este esquema obliga a los peatones a mirar a ambos lados en dos sentidos opuestos a lo habitual y a interpretar con rapidez la coexistencia de fases semafóricas diferentes para tráfico general y transporte público.
Además, en el entorno confluyen varias líneas de autobús —tanto hacia el centro por García Sánchez como en sentido barrio Delicias—, lo que incrementa la densidad de maniobras y los cambios de carril en horas punta. A ello se suman las salidas y giros desde Tomás Bretón, con vehículos que aceleran para incorporarse o apurar una fase verde, y un flujo peatonal notable por la presencia de comercios, equipamientos y paradas de bus.
“Paso por aquí a diario y sigo viendo a gente mirar solo a la izquierda; el carril bus en contra confunde muchísimo, sobre todo a mayores”, cuenta María Gardiel, de 68 años y vecina de Delicias, que cruza la avenida de Valencia para ir a comprar a Tomás Bretón. A pocos metros, Javier Pardo (42 años), que lleva a sus hijos al colegio andando, añade: “Entre los giros, las prisas y los autobuses que aparecen por el lado ‘menos esperado’, te obliga a ir con mil ojos. Diría que hay sustos todos los días".
La combinación de direcciones opuestas, tráfico pesado, semáforos encadenados y atravesamientos frecuentes genera un escenario de alta carga cognitiva para todos los usuarios. En este contexto, cualquier distracción o error de apreciación —por mínimo que sea— puede tener consecuencias graves, especialmente para peatones mayores o con movilidad reducida, más vulnerables por su menor velocidad de cruce.
Antecedentes y plan de reforma
El proyecto municipal de reforma de la avenida de Valencia contempla, entre otras medidas, la creación de un nuevo paso de peatones a la altura de calle Escosura, con el objetivo de mejorar la continuidad peatonal y repartir los puntos de cruce para reducir saturaciones y conflictos. La actuación se enmarca en una intervención más amplia sobre el eje, orientada a calmar tráfico, ampliar espacios peatonales y reordenar paradas.
Los especialistas en seguridad vial urbana apuntan que, en intersecciones con carril bus en contra-sentido, resulta recomendable aplicar un paquete de medidas que refuercen la anticipación y la percepción del riesgo: refugios centrales que permitan el cruce en dos tiempos; iluminación focal del paso; semáforos peatonales con contadores de tiempo restante; rebajes y pavimentos podotáctiles; señalización “mire a ambos lados” sobre el asfalto; e incluso señales luminosas embebidas en el pavimento para mejorar la visibilidad en condiciones adversas.
También se ha puesto sobre la mesa la conveniencia de reforzar los controles de velocidad y de estudiar ajustes semafóricos que reduzcan situaciones de conflicto visual para el peatón, especialmente cuando el bus se aproxima en sentido contrario al flujo dominante de la calzada.
Mientras la Policía Local y los servicios de investigación reconstruyen lo ocurrido, se buscan testigos de lo sucedido que permitan concretar aún más todo lo sucedido en este trágico accidente.

