El Ayuntamiento reabre la calle Estébanes y permite recuperar toda la actividad hostelera
La calle Estébanes y sus terrazas recuperan hoy la normalidad tras estabilizarse el edificio en ruina que obligó a cerrar parte del Tubo y a suspender varias actividades hosteleras.
El Ayuntamiento de Zaragoza ha decretado la reapertura total de la calle Estébanes y la recuperación plena de la actividad hostelera en el entorno del Tubo, después de que los servicios municipales verificaran la evolución favorable de los trabajos de seguridad en el edificio de los números 12-14, declarado en ruina inminente el pasado 31 de octubre.
La estabilización del edificio permite retomar la normalidad
Según ha explicado el consejero municipal de Urbanismo, Víctor Serrano, el Servicio de Inspección Urbanística ha comprobado la “excelente evolución” de los apuntalamientos, apeos y pequeñas demoliciones ejecutadas en el inmueble, lo que ha permitido garantizar la seguridad en la zona.
Para reforzar la protección, se ha instalado un túnel metálico que asegura el tránsito peatonal por Estébanes y da cobertura a las terrazas de Casa de las Migas y Bodegas Almau, que pueden volver a funcionar con normalidad.
El levantamiento de restricciones llega tras una primera fase en la que ya se había devuelto la actividad a Sala Kenbo, El Patio del Plata y la terraza de Casa Buisán. Ahora, con la estabilización de la fachada principal, la calle recupera su tránsito habitual.
Un trabajo técnico contrarreloj
Urbanismo ha trasladado la resolución al propietario del inmueble, a los negocios afectados, a Policía Local, Movilidad, Horeca, Cafés y Bares y a la Asociación de Empresarios del Tubo.
Serrano ha destacado el trabajo “eficaz y tenaz” de los técnicos municipales, que ha permitido reducir los plazos iniciales:
“En solo tres semanas hemos dado solución a un problema sobrevenido, minimizando el impacto en los negocios y garantizando la seguridad”.
Un siniestro que comenzó el 31 de octubre
El incidente se originó el 31 de octubre, cuando un desprendimiento en una pared trasera del edificio alertó a los servicios municipales. Tres arquitectos de Urbanismo confirmaron la ruina inminente, lo que obligó a cerrar un tramo de la calle y suspender la actividad en varios establecimientos.
El Ayuntamiento inició de forma subsidiaria las labores de apuntalamiento y descarga de peso en un edificio severamente degradado, con estructuras de madera y cuerpos arquitectónicos muy deteriorados. Aunque el edificio será sometido a una demolición casi total, se preservarán columnas de piedra, piezas de forjado y herrería, consideradas de interés y protegidas por Patrimonio.
Respecto a la fachada, se trabaja para poder conservarla, aunque su mantenimiento dependerá de la evolución de los trabajos y de las garantías de seguridad que se puedan asegurar en las próximas semanas.
