Los cambios de La Lonja de Zaragoza: recuperar la puerta original y una planta calle diáfana
El ambicioso proyecto de reforma interior de La Lonja de Zaragoza, presentado esta mañana por el Gobierno municipal, plantea una transformación respetuosa pero significativa del emblemático edificio renacentista. Con una inversión de 2,55 millones de euros y el inicio de las obras previsto para 2026, la actuación se centrará exclusivamente en la planta calle con el objetivo de modernizar las instalaciones, mejorar la accesibilidad y recuperar elementos originales como la entrada principal por la calle Don Jaime.
UNA NUEVA DISTRIBUCIÓN SIN AFECTAR A LA ESTRUCTURA
La reforma contempla una redistribución completa del interior para lograr un espacio más versátil y abierto, sin intervenir en el sistema estructural ni tocar las columnas de piedra ni la envolvente del edificio. El espacio expositivo se reorganizará mediante volúmenes situados en las esquinas, conocidos como “cajas exentas”, que concentrarán los usos auxiliares (recepción, salas técnicas, aseos o vestuarios). De esta forma, se libera el área central de la sala hipóstila y se permite una mayor apreciación de la monumentalidad del edificio.
Uno de los cambios más relevantes será la reducción de la altura de los elementos interiores. Todos los módulos expositivos y cajas auxiliares se mantendrán por debajo de los 2,90 metros, lo que permitirá que los visitantes puedan contemplar los capiteles de las columnas, un elemento arquitectónico de gran valor que hasta ahora quedaba parcialmente oculto.
MÓDULOS MÓVILES PARA EXPOSICIONES FLEXIBLES
El nuevo sistema expositivo se compondrá de módulos autoportantes, con estructura metálica y acabado en panelado de madera. Su diseño está pensado para ofrecer la máxima flexibilidad: serán desmontables, movibles y podrán almacenarse cuando no se utilicen. Además, estarán equipados con una bandeja interior para integrar instalaciones eléctricas, garantizando la adaptabilidad a distintos montajes expositivos sin comprometer la estética ni la estructura del edificio.
Todo el sistema técnico —electricidad, telecomunicaciones y protección contra incendios— se canalizará bajo el suelo mediante una solera tecnificada. Se retirará el pavimento actual para integrar una red de canales ocultas, con nodos de conexión distribuidos estratégicamente para facilitar futuras configuraciones.
UNA PUERTA HISTÓRICA VUELVE A ABRIRSE
Uno de los aspectos más simbólicos del proyecto es la recuperación de la entrada original de La Lonja por la calle Don Jaime. Esta puerta, que durante siglos fue el acceso principal, volverá a ser el punto de entrada habitual del público. Para ello, se desmontará la actual estructura y se instalará una nueva puerta adaptada a la normativa de accesibilidad, eliminando escalones y facilitando un acceso sin barreras.
El nuevo acceso incluirá un cortavientos acristalado y se integrará de forma armónica con las “cajas exentas” que delimitan la zona de entrada. El puesto de recepción se ubicará dentro de una de estas cajas, creando un recorrido claro y funcional para el visitante.
De forma complementaria, también se podrá acceder puntualmente desde la plaza del Pilar, cuando así lo requiera la celebración de eventos especiales. Estas puertas secundarias se adaptarán igualmente a los requisitos de accesibilidad actuales, con un diseño menos invasivo que el actual.
El objetivo final del Ayuntamiento con esta intervención es claro: compatibilizar el respeto al valor histórico y patrimonial del edificio con las necesidades contemporáneas de un espacio expositivo moderno. Como ha señalado la alcaldesa Natalia Chueca, “La Lonja fue en el siglo XVI el símbolo de la riqueza de la ciudad y queremos que siga siéndolo, abierto a toda la ciudadanía y mostrando todo su esplendor”.
La intervención, que ya ha sido presentada a la Comisión Provincial de Patrimonio del Gobierno de Aragón, tiene previsto salir a licitación en la segunda mitad de 2025, con el inicio de las obras a lo largo de 2026.


