La casa palacio de Zaragoza que podría ser mil cosas... pero está abandonada
La casa-palacio del Barón de la Guía Real, en Pastriz, es uno de esos edificios que guardan siglos de historia en sus muros y jardines. Con orígenes en el siglo XV, este conjunto arquitectónico combina un torreón gótico, ampliaciones neoclásicas y jardines de trazado geométrico al estilo francés. A pesar de su relevancia histórica y de su declaración como Bien de Interés Cultural en 2001, la residencia se encuentra en estado de abandono.
El origen de la casa-palacio se remonta al siglo XV, impulsado por la familia Lanuza-Pimentel, cuyo escudo todavía preside el torreón central de la construcción, el único vestigio conservado del estilo gótico original. Este torreón, elaborado en sillería, se erige como un testimonio silencioso de la nobleza que en su día habitó la residencia y de la tradición arquitectónica de la época.
Con el paso del tiempo, el edificio ha sufrido modificaciones y ampliaciones, adoptando principalmente elementos de estilo neoclásico. La fachada principal muestra la combinación de un cuerpo antiguo de mayor longitud, donde se encuentra el torreón central, y un segundo cuerpo, añadido posteriormente, de planta cuadrada. Esta disposición en 'L' permite distinguir claramente las fases históricas de la construcción y resalta la evolución de sus propietarios a lo largo del tiempo.
El entorno de la casa-palacio también merece atención. Sus jardines, de trazado geométrico al estilo francés, conviven con zonas de arbolado y campos de labor, creando un paisaje que en su conjunto refleja el estilo de vida de la nobleza aragonesa en distintas épocas. No obstante, gran parte de la fachada del primer cuerpo está completamente cubierta por vegetación, lo que evidencia el estado de abandono que afecta al conjunto. Mientras tanto, el segundo cuerpo mantiene un tratamiento más cuidado en cada una de sus caras exentas, aunque interiormente el edificio ha sido reformado varias veces, adaptándose a los gustos y necesidades de quienes lo habitaron hasta tiempos recientes.
Especialistas en patrimonio y vecinos de Pastriz coinciden en que la casa-palacio posee un potencial enorme para distintos usos culturales, turísticos o incluso residenciales, pero la falta de inversión y de un plan de conservación integral ha llevado al deterioro de sus elementos más frágiles. La vegetación que invade los muros, las humedades internas y el abandono general amenazan con borrar detalles arquitectónicos únicos que datan de varias centurias.


