El lugar del centro de Zaragoza que está 'oculto' y parece del siglo XV
En la calle Sanclemente número 12, a escasos metros del paseo de la Independencia, una fachada de ladrillo rojo y estilo renacentista detiene el paso de más de un peatón. Quien no conozca su historia podría pensar que se encuentra ante una reliquia del siglo XV. Sin embargo, la conocida Casa Moneva, como se la ha llamado desde siempre, no es tan antigua como aparenta. Su historia es reciente, al menos en términos arquitectónicos.
Construida en 1925, la Casa Moneva fue un proyecto promovido por Juan Moneva, catedrático y destacado intelectual aragonés, junto a su hijo Jaime. Ambos impulsaron la construcción de una fachada inspirada en la arquitectura civil renacentista aragonesa. Para ello, contó con el talento del arquitecto Regino Borobio Ojeda, amigo de la familia y uno de los grandes nombres de la arquitectura local del siglo XX.
Cien años después de su construcción, el edificio ha comenzado a abrirse al público gracias a la iniciativa de la Asociación Amigos de la Casa Moneva. Por el momento, las visitas se realizan con cita previa, que puede gestionarse a través de su perfil en Instagram (www.instagram.com/casamoneva/). Además, la asociación ha impulsado otras actividades culturales, como presentaciones y firmas de libros, entre ellas la del escritor José Luis Melero con motivo del Día del Libro.
La fachada, de seis metros de ancho, es solo una introducción de lo que guarda en su interior. Desde la calle, algunos ya se habrán fijado en una habitación con una bóveda abarquillada. Ese es el primer espacio que se rehabilitó y en el que ha colocado una mesa completamente montada, una fotografía de los jóvenes Moneva y pequeños detalles que recuerdan la época dorada de la 'belle époque'.
Imágenes de Biarritz y San Sebastián decoran las paredes, en un guiño a los célebres 'baños de ola'. La intención, explican desde la asociación, es transportar al visitante a ese tiempo pasado, ofrecer no solo una visita arquitectónica, sino también una inmersión cultural.
La historia de esta casa, sin embargo, va más allá de su apariencia estética. El edificio original ocupaba una finca mayor que fue parcialmente expropiada en el marco del plan de ensanche de Zaragoza, promovido por el arquitecto municipal José de Yarza en 1915. El proceso de reforma urbana afectó a buena parte de la calle Sanclemente y fue entonces cuando la familia Moneva decidió adaptar su casa al nuevo trazado, al tiempo que levantaban una fachada que era un homenaje a las raíces culturales de Aragón.
Con el paso del tiempo, la Casa Moneva fue quedando en un segundo plano, a pesar de su privilegiada ubicación. Su integración discreta en la calle Sanclemente hizo que pasara desapercibida para buena parte de la población. Tras anunciarse su apertura parcial al público, la iniciativa generó un notable interés entre vecinos y visitantes.
"Es cantidad la gente que se interesa por la casa", señalan desde la asociación, que trabaja con entusiasmo por recuperar el valor histórico de este espacio. Así, la Casa Moneva no es un museo, ni lo pretende. Pero sí es el testimonio de una Zaragoza burguesa e ilustrada, que dejó su huella en la ciudad. Ahora, gracias al empeño de este grupo de zaragozanos, ese legado se puede disfrutar en el presente.


